La Ley Sinde acaba con los legítimos derechos de los creadores


La efervescencia social adquirida por el fenómeno de la Ley Sinde me ha llamado tan poderosamente la atención que no puedo negarme a aportar mi granito de arena al hilo de discusión. Pero no sin realizar una reflexión previa. En un país que ha tragado anestésicamente con una Reforma Laboral que precarizará para muchos años el trabajo y que hará lo propio con la subida de la edad de jubilación hasta los 67 años, parece cuando menos exagerada la feroz crítica que monopoliza nuestras conversaciones por el plante de los controladores, primero, y por el intento del Gobierno de poner coto a la descargas digitales, después. España es diferente, sí, porque nos preocupamos más por seguir viendo películas gratis que por nuestro futuro dentro de esta decadente sociedad.

Angeles González-Sinde, Ministra de Cultura
Angeles González-Sinde, Ministra de Cultura

La Ley Sinde ha puesto sobre la mesa un oscuro juego de intereses que deja retratados a todos los actores. La primera obscenidad recae en un Gobierno que ha intentado la aprobación del nuevo texto legal por la puerta de atrás, a través de la Comisión de Economía, y en la víspera del día de la Lotería de Navidad para diluir el efecto mediático. La segunda, el desolador panorama vaticinado por los creadores para la “cultura sostenible” del siglo XXI, en especial por aquellos que más facturan y menos deberían quejarse, del palo Alejandro Sanz. Y la tercera, debemos admitirlo, la picaresca del españolito de a pie, que con los 40 o 50 € al mes que pagamos por nuestra tarifa plana nos creemos con derecho a bajarnos cuantas películas y música se nos antoje.

Los defensores a ultranza del uso sin limitaciones de Internet enarbolan el bonito eslogan de “Cultura Libre”. Bonito, pero utópico. Yo querría comprar gratis en El Corte Inglés y conducir un Ferrari porque yo lo valgo. O, por ceñirnos más al tema, tener libre acceso al Museo del Prado o a las salas 3D para ver Avatar. Si nadie se plantea colarse en estos sitios, ¿por qué nos bajamos álbumes y series de televisión con tanta naturalidad? Por mucho que los tribunales hayan creado jurisprudencia al respecto de la legalidad de las descargas –siempre que no signifiquen lucro-, yo considero que es un robo aunque sea en pequeñas dimensiones. Muchos culpan a la industria por los precios excesivos de los productos, pero lo cierto es que la gran mayoría de los españoles preferirían el gratis total a pagar aunque sean tres eurillos. No olvidemos que somos el paraíso de la picaresca y la falta de ética.

Hay otros tópicos al respecto que me aburren. “Los músicos tienen que ganarse la vida dando conciertos” (¿a ti te gustaría que el resto te diga cómo tienes que hacer tu trabajo?), “yo no pago por ver pelis españolas” (¡pues si tan poco te gustan, no las veas!) o “este tío lleva 20 años viviendo de esa canción” (pues olé sus cojones). Por todo ello entiendo a los autores que ven con preocupación cómo sus trabajos son difundidos masivamente sin obtener el legítimo beneficio económico, aunque desde luego no comparto el tono adoptado por los Fernando Trueba, Alex de la Iglesia y compañía. Porque no están a las duras y las maduras… ¿Alguien les ha oído arremeter contra las cuantiosas subvenciones que les proporciona el Estado? ¿O por la execrable gestión de una SGAE a la busca y captura de peluquerías y bares que sintonizan Los 40 Principales?

El director de cine Fernando Trueba, una de las voces más críticas
El director de cine Fernando Trueba, una de las voces más críticas

Defender la propuesta de la Ministra Ángeles González-Sinde, abominable a todas luces porque de ser aprobada hubiese permitido a la Administración cerrar webs ‘sospechosas’ pasando solo de refilón por el juez, ha sido el enésimo error del conjunto de creadores. La solución pasa porque el grupo de artistas hagan examen de conciencia, liquidando cualquier vestigio de la actual SGAE que tanto mancha su reputación (canon digital incluido) y cambiando su punto de vista sobre un mercado cada vez más volcado en Internet. Más facilidades de descarga en webs oficiales propias y precios más asequibles ayudarían a captar paulatinamente a más gente. Pero, nos guste o no, para que el sistema sea viable será necesario en algún momento prohibir las descargas ilegales. Como pasa en Francia, Inglaterra, Suecia y otras muchas naciones.

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Confucius dice:

    Otro post que me gusta! Estoy de acuerdo con casi todo..peeero por favor que no hagais como en Francia eso es lo que pasa alli :
    http://bit.ly/hnqPgn

    Por otro lado es cierto que los artistas deben vivir de su arte y que entidades como la SGAE en España y la SACEM en Francia abusan de su poder y la verdad se pasan mucho.
    Lo que a mi me preocupa es que ya existen muchos actores en internet que hacen mucho dinero aprovechandose de las nuevas tecnologias..hay algo que hacer por alli..
    Tambien seria oportuno una reflexion (como la que se plantan los periodistas) sobre el futuro de los medios tras lo cuales el artista gana su pan. NO creo en absoluto que las descargas les hace mas pobre. Lo que hace es que se ve escapar un negocio por venir. Hay tantas cosas que desarollar en internet para poner de acuerdo tanto los artistas como el publico.
    Lo ideal seria de quitar por medio a todos esos buitres que se comen la mayor parte de los ingresos.
    Una relación mas directa entre los artistas puede ser una solución. Como lo de participar a la promoción de un grupo tras donaciones, haciendose socio. Eso soy convencido generaria mas “honestidad” y responsabilidad por parte de los aficionados.
    Web donde hay que pagar para descargar y escuchar musica o ver pelis ect.. porque no. Peeero a quien va el dinero? No seria crear otras entidades que van a ir creciendo y luego tener un monopolio imponiendo sus reglas sobre como “consumir” el arte o peor imponiendo a los creadores reglas?

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    1. Hay que regular el sector, eso está claro. Cambiemos las descargas gratuitas por la proliferación de más webs que cobren precios razonables por descargarte multimedia. Esas páginas, como es lógico, tendrían que pagar derechos de autor. Así ganarían los creadores y los gestores de dichas webs. Y a la larga el resto de mortales, que aunque tengamos que rascarnos un poco el bolsillo, agradecermos la supervivencia de una cultura rica y variada.

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  2. Adri dice:

    Totalmente de acuerdo. Hay que ver las cosas desde todos los puntos de vista.
    Recuerdo los tiempos de los (las???) cassettes, en los que todos hacíamos grabaciones “ilegales” -¡hasta de la radio, oiga!-y ni siquiera nos planteábamos todo esto. Pagabas las 200 pelas que te costaba un cassette y te hacías tu megamix, y punto.
    Pero entonces la excusa era la calidad. Claro, tu cassette cutre se oía fatal y la nueva tecnología en cd era la caña, así que valía la pena. Incluso, te comprabas el cd y tu copia pirata la oías en tu walkman en el metro. Y ahora, ¿qué nos ofrecen a cambio?
    El otro día vi un montón de cd’s en cierto hipermercado a 6 € por unidad. Relativamente viejos, pero a más de 10 euros de diferencia por esperar unos meses. Estoy convencida de que a ese precio desde el primer día subirían las ventas y habría mucho, mucho más beneficio… para todos!

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