The Company Men: La crisis en versión ejecutivo

02/05/2011 at 21:49 Deja un comentario


El desempleo nunca es gusto para nadie pero hay dos maneras de asimilarlo. Puedes concebirlo como un punto y final a una vida forjada por y para el trabajo, como un desplome a la nada más absoluta tras años y años dándolo todo por una empresa que te ha facilitado una enorme casa con jardín y un Porsche de impresión. Los más optimistas prefieren considerar el despido no como un fin, sino un principio; la posibilidad de una nueva convicción vital que te permita atender a tu familia y tus amigos por encima de todo, tal vez jugando con tu hijo al baloncesto en la canasta de casa y no al golf en ese club tan elitista al que pertenecías. Entre estos polos se mueve el primer largometraje de John Wells, que no puede venir más a cuento que en estos tiempos que corren en los que la lista de parados se dispara y demasiadas grandes empresas salen fortalecidas de la crisis económica.

Tommy Lee Jones en un fotograma de The Company Men

Tommy Lee Jones en un fotograma de The Company Men


Muchas películas anteriores habían profundizado en el drama del paro pero pocas habían dirigido su mirada hacia los ejecutivos que son obligados a pasarse al lado oscuro. The Company Men narra la historia de tres peces gordos de una gran empresa astillera que creían saborear las hieles del triunfo: motivación profesional con las mejores vistas del ‘skyline’ de Boston, una vida repleta de lujos y caché social. Pero estos tres pilares básicos en la existencia de estos directivos se desplomaron a la vez que recibían la notificación de que debían buscarse otro trabajo. El ansia de los mercados y el poder de los accionistas habían acabado con sus fulgurantes carreras como antes habían dejado en la estacada a miles y miles de empleados rasos. Pensaban que a ellos nunca les tocaría, pero se equivocaban. Sus mundos vestidos de traje y corbata, de cenas fuera de casa y mesas valoradas en 16.000 dólares habían desaparecido. Les daba la bienvenida una nueva realidad más amarga, presentada por agencias de recolocaciones con jovencitas sin rubor a dar lecciones a los veteranos ‘gallitos’ y marcada por severos ajustes económicos.

Hay quien intenta amoldarse a la nueva situación y lucha por la supervivencia, se desprende de su deportivo, se muda con sus padres y se remanga para clavar tornillos si es necesario, haciendo de tripas de corazón. Y hay quien nunca puede asimilar ese vacío que invade su alma y es capaz de deambular trajeado por la ciudad durante todo el día maletín en mano para que sus vecinos no crean que ha perdido su posición. The Company Men muestra, pues, una conexión entre el mundo de los ‘tiburones’ financieros y la realidad del pobre arreglista autónomo que debe trabajar los domingos para acabar en plazo la remodelación de la casa de la que depende su pan. Es un perfecto escaparate de la frialdad con la que se ejecutan las grandes decisiones en el ámbito empresarial y cómo las personas buscan el reciclaje profesional y una redefinición familiar.

Kevin Costner y Ben Affleck en un fotograma de The Company Men

Kevin Costner y Ben Affleck en un fotograma de The Company Men

Es curioso como una temática tan cercana como el desempleo se nos hace tan lejana en esta película. Es el precio de poner en la mirilla a personajes que, ¡oh pobrecitos!, pierden su Porsche o su exclusiva casa. Poco ayuda a la empatía con el espectador esta visión del problema, pero a la vez creo que aporta un aire fresco para hacer una composición de esta realidad latente desde todos los puntos de vista. El relato está bien llevado y cabalga con un ritmo frenético entre un cúmulo de detalles más que interesantes, no incurre en el melodrama y cuenta con la ventaja de ser representada por un elenco colosal de actores, con Tommy Lee Jones y Chris Cooper a la cabeza. La previsibilidad del desarrollo y el facilón desenlace –en especial la última escena- dejan un regusto un poco amargo, aunque no tanto para afear una cinta que bucea entre las cloacas de la economía del siglo XXI que tanto daño está haciendo.

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