Siete diferencias entre un asalto a Mercadona y la estafa de Rato


Dirigentes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) llevaron a cabo el pasado martes sendas acciones en un supermercado Mercadona en Écija (Sevilla) y un Carrefour en Arcos de la Frontera (Cádiz) para cargar de alimentos de primera necesidad destinados a comedores sociales de la región. Unos considerarán a Juan Manuel Sánchez Gordillo, diputado autonómico por IU y líder del SAT, un Robin Hood que le quita el dinero a los ricos para dárselo a los pobres. Otros, que es un acto populista y demagógico que hay que atajar. Sea como sea, nos encontramos ante un acto de desobediencia civil interesante por el estruendo mediático que ha despertado y que dirige el foco a la precaria situación de millones de personas en nuestro país y la injusticia social que se está disparando con la crisis económica. Una acción simbólica que difiere, y mucho, de otros robos que parece impunes y cuyas cantidades suman muchos más ceros. Eso sí: esperemos que se quede en eso y no llegue a más, como amenazan los autores. El derecho a la propiedad privada debe respetarse.

  • Los jornaleros no se han quedado con un sola bolsa de garbanzos Hacendado, sino que la totalidad de los productos sustraídos han sido destinados a ONG’s y comedores sociales. Organizaciones que, por cierto, han visto como las subvenciones se han desplomado mientras se disparan las necesidades de la población: hay 12 millones de españoles pobres o con riesgo de serlo. Por el contrario, Miguel Blesa cesó como presidente de Cajamadrid repartiendo 25 millones de euros entre diez directivos y Rodrigo Rato sigue al frente de dicha entidad (no así de Bankia) a pesar de su nefasta gestión.
  • El único perjudicado directo del atraco es Juan Roig, el presidente de Mercadona, por la astronómica pérdida contable que ha supuesto para sus balances. Sin embargo, no creemos que con un patrimonio que supera los 6.000 millones de euros deba preocuparse. Cierto es que algunos empleados de la tienda sufrieron un sofocón importante e incluso alguno recibió algún golpe (¿qué culpa tenían los pobres?), pero mucho peor es que todos los españoles nos veamos abrasados por los recortes exigidos por Alemania al tener que desembolsar 100.000 millones para sanear a la banca española -casi la mitad para Bankia-.
  • Diputado regional de IU, Sánchez Gordillo

  • Al ministro del Interior, Jorge Fernández-Díaz, le faltó tiempo para ordenar la detención de Sánchez Gordillo así como del resto de implicados en la acción con la justificación de que no puede permitir que esto sea “la ley de la selva”. Curioso, porque uno siempre ha pensado que las órdenes de detención las ejecutaban los jueces y no los políticos. El Gobierno considera que debe atajar la “alarma social” creada por el robo en Mercadona y no la sangría arrojada por los directivos de los bancos, caso de un viejo amigo del Partido Popular llamado Rodrigo Rato. Es más, desde el PP le dan su “apoyo” al exvicepresidente de Aznar tras la imputación de la Audiencia Nacional.
  • En el momento de redacción de este post, ya eran tres los activistas detenidos y puestos a disposición judicial. Ni Rato, ni Blesa, ni ningún otro dirigente de la banca ha sido detenido, como Urdangarín. No han pisado una comisaría. Ni se espera, a pesar que desde 2010, los directivos de las cajas que han cesado se han llevado la friolera de casi 150 millones en concepto de indemnizaciones.
  • El código penal recoge que para hablar de falta o delito tiene que existir un “ánimo de lucro” que es notorio en el caso de las remuneraciones de muchos dirigentes de cajas. Sueldos e indemnizaciones atribuidas en ocasiones a sabiendas de la desastrosa situación de las entidades y que ahora asumiremos entre todos.
  • Los asaltantes del supermercado lo hicieron a cara descubierta y ofreciendo sus argumentos a la opinión pública. Rato ha esquivado a los periodistas y se ha limitado a comparecer en el Congreso para exculparse de cualquier negligencia en su gestión, a pesar del desfase patrimonial de 3.500 millones con que se toparon los auditores. El sistema acordado de contestar en una sola vez a todas las preguntas de los diputados le permitió pasar de puntillas por los aspectos más espinosos. Un paripé.
  • La percepción social del robo es opuesta. Mientras la abrumadora mayoría de los españoles exige que los banqueros negligentes purguen sus pecados ante los jueces, un importante segmento comprende el acto de desobediencia de los sindicalistas rebeldes. Un periódico nada sospechoso de estar escorado a la izquierda como El Mundo publicaba una encuesta con la pregunta “¿le parece un acto justificado?” que obtenía un 54% de votos que legitimaban la acción. Otra encuesta de The Huffington Post lo elevaba hasta el 66%. Por algo será.

Perdónenme: odio a Mercadona

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