Cuando la Fiesta del Cine se acabó en Vallecas

07/11/2013 at 17:21 1 comentario


Los pasados días 21, 22 y 23 de octubre se celebró en España con sobresaliente éxito la Fiesta del Cine, un evento organizado por el 90% de las salas existentes en el país con un reclamo comercial ajustado a estos tiempos de crisis: entradas a 2,90 euros. Más de un millón y medio de personas se beneficiaron de una iniciativa que significó un brutal incremento de la asistencia en relación al mismo periodo de la semana anterior: un 663%. Estas cifras han servido para reabrir el debate de si podría impulsarse este sector en declive con precios más bajos. Y a nivel local nos preguntamos ¿podría Vallecas recuperar alguno de los antiguos cines que daban esplendor a sus calles?.

En los tiempos dorados del cine nuestro barrio llegó a albergar más de 5.000 butacas a disposición de los vecinos. Llegaba el fin de semana y los alrededores de la Avenida de la Albufera se convertían en un hervidero de viandantes que no encontraban mejor ocupación que visionar algunos de los grandes clásicos del cine universal protegiéndose de las inclemencias meteorológicas y tomarse un chocolate con churros en alguno de los múltiples bares colindantes. Todas estas inolvidables salas, cada una con su personalidad, fueron desapareciendo paulatinamente hasta quedarse en la nada absoluta. Los grandes carteles copados por John Wayne, Gary Cooper, Marilyn Monroe y otras estrellas del celuloide, han dado paso a cadenas de supermercados, hostelería o gimnasios. En otros casos los edificios no han encontrado comprador y se mantienen en estado ruinoso desde hace décadas, toda una agónica metáfora paralela a la evolución del propio séptimo arte.

Hasta los más jóvenes del barrio han oído hablar del emblemático Cine París, a pesar de haber cerrado sus puertas hace 25 años. Sus casi 2.000 butacas fueron arrancadas para erigir un salón de bodas pero nos queda el consuelo de que todavía hoy al parque que le rodea y a esa zona del barrio de San Diego la conocemos por su nombre. Peor suerte corrió el otro ilustre cine de Vallecas, el Bristol, también cerrado en 1988 y que desde entonces permanece en pie a duras penas a la vera de la M-30 con unas letras de “C I N E” en lo más alto de la fachada cuyo tono dorado se ha apagado para certificar el fin de una época. Una empresa de juegos anunció que remodelaría el edificio para abrir un bingo, pero el proyecto se quedó en una pancarta que terminó esfumándose para dar paso a un uso temporal por parte de miembros del movimiento okupa.

Otros muchos cines convivían con éxito en el barrio. La mayoría siguiendo los parámetros de la época: salas muy grandes y proyectando películas en sesión continua. ¡Qué mejor forma para pasar la tarde que visionar dos filmes del tirón! El Río aún conserva parte de su patio de butacas y de su corazón cinematográfico, incluidas máquinas de proyección, en una suerte de museo no oficial. Durante un tiempo fue usado como local de ensayos por la Compañía de Teatro Clásico Nacional. Eran tiempos de éxito ante la dificultad para acceder a nuevas forma de ocio que nos han deparado las nuevas tecnologías. Los cines brotaban como las setas: el Jimeno, el San Diego, el Avenida, el Venecia, los Goya -que antes de su definitiva extinción probó suerte con el género X-. Pero llegó la crisis en el sector por el cambio en los hábitos sociales. En el año 2000 se cerró el último cine tradicional del barrio, el Excelsior, seguido en tan lamentable suerte por los multicines del centro comercial La Albufera y, ya en 2011, los Yelmo Cineplex de Madrid Sur.

Hoy en día si queremos disfrutar de una bonita velada de tarde en un cine debemos desplazarnos casi irremisiblemente al centro de Madrid o bien utilizar el transporte privado para irnos a las superficies comerciales de la periferia. Cerca del corazón de Vallecas debemos conformarnos con los Cinesa de Méndez Álvaro, que cuenta con un aparcamiento de pago muy limitado y que en caso de dejar el coche en la calle nos obliga a comprar un tique por ser zona de estacionamiento regulado. Más lejos aunque bien comunicados por Metro tenemos los multicines del centro comercial más grande la capital, La Gavia. Y podemos darnos por afortunados: Madrid ha perdido 470 cines en 40 años, sobreviviendo sólo 30 salas. La respuesta del mundo del cine ante este desastre no ha sido de autocrítica, sino de autodestrucción, manteniendo los precios a niveles estratosféricos en relación a la disponibilidad económica del españolito de a pie en estos turbulentos tiempos.

El precio de la entrada en España está por encima de la media europea en términos comparativos con los salarios. En Madrid sale más caro ir al cine que en París, Berlín, Bruselas, Viena, Dublín, Estocolmo, Lisboa, Oslo, Helsinki, Luxemburgo… o Nueva York. Por si esto fuera poco, el Gobierno del PP ha elevado el iva cultural del 8 al 21%. En Francia y Alemania se paga el 7%, en Portugal el 13%, en Holanda el 6%, Irlanda el 9%… o en Noruega un 0%. Y, paradojas de la vida, ver un partido de fútbol en España supone el pago de un iva reducido del 10%. Los casi 10 euros que cuesta una entrada media en los cines de España se reparte, descontando impuestos más el 2% que se lleva la SGAE, en un 50% para los exhibidores, un 30% para los productores y un 20% para los distribuidores.

Todos los actores del sector deberían tener en consideración los datos extraídos de la Fiesta del Cine con el fin de reconducir una situación crítica. Deben aprender a convivir con la modificación de nuestra cultura social: ahora tenemos Internet, videojuegos, televisión por cable, películas a precios bajos por cortesía de Amazon y la venta ambulante, mayor oferta de parques temáticos, más facilidades para desplazarnos fuera de Madrid y hacer excursiones… Teniendo en cuenta esto deben volver a captar la atención de los usuarios, bajando el precio, sí, pero con esto no basta. Debe incrementarse la calidad de unas películas que toca mínimos históricos a cada año que pasa. Si el sector modifica su política suicida, si las administraciones públicas bonifican las expresiones de la cultura y si los ciudadanos colaboramos pagando un precio justo en lugar del todo gratis de las descargas, tal vez en un futuro vuelvan los cines de barrio. Y Vallecas recupere su esplendor.

Artículo publicado en La Hoja de Vallecas

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1 comentario Add your own

  • 1. jlad glass  |  13/02/2017 en 14:54

    Se han olvidado de nombrar el mejor cine de verano en Vallecas. No era otro que el cine “Manchego”.
    Saludos.

    Responder

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