La gasolinera

02/06/2014 at 16:47 Deja un comentario


Las horas trascurrían eternas tras el pequeño mostrador de cristal en el que se sentía como pájaro enjaulado. El mismo espacio de día, con el patio lleno de clientes y las cajas de promociones, se veía mucho más espacioso, pensaba Víctor. Y es que el turno de noche le daba bastante para pensar. ¿Qué otra cosa podía hacer?

Cuando no pensaba, se permitía a sí mismo permanecer en ese estado aletargado y placentero con la mirada perdida del que siempre alguien te despierta de sopetón, obligándote a incorporarte dentro del rígido asiento -qué incómodo se vuelve todo de noche- como un resorte, total, para decir un escueto “20 sin plomo, su cambio”. Qué sociedad esta, porqué tienen que permanecer abiertas tantas estaciones, ¿es que los coches no duermen? ¿habrá tanta distancia que recorrer a las tantas de la mañana que no se puede dejar para el día siguiente ni prever el día anterior? Bueno, para qué pensar tanto, mejor conformarse con el plus de nocturnidad y la alevosía de la tranquilidad relativa de estar sólo y a tu aire. Aire, maldito aire invisible, de noche parece saberse más fuerte. Y el acondicionado, sin piedad te hiela la garganta o te asfixia extenuado. De noche es todo exagerado. Si de día la vida es sueño, de noche es pesadilla. Y lo peor es que no te puedes dormir.

De haber vivido madre, Víctor no hubiera podido acceder a estos turnos. La protección de la mujer a su único mochuelo ya le llevaba de día años atrás, a llenarle la mochila de comida. De noche, la pobre no hubiera podido pegar ojo. Qué difícil debían resultar estos turnos para una madre, pensó entonces él también. Y así, como surgen a veces las decisiones más importantes, de un momento a otro, se plantó en medio de la noche, a plantearse en serio lo que entre risas le proponía María casi a diario. Entonces Víctor por un instante se dejó invadir de esa luz tenue preludio de amaneceres, para empezar a llenarse de claridad inundado de ideas. Un hijo, cuatro letras, como vida, o como todo. De pronto y sin vuelta atrás, acababa de encontrar la razón más bonita por la que continuar una buena temporada sin dormir.

Imagen

Anuncios

Entry filed under: Uncategorized.

5 razones para votar en las Europeas (y huir del bipartidismo) Abecedario resumen del año 2014

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


Follow Reflexiones en lontananza on WordPress.com

Actualizaciones de Twitter

Categorías

Archivo

Entradas recientes


A %d blogueros les gusta esto: