Escapada fin de semana en Lisboa (I): Centro y Barrio Alto


Es de esos lugares discretos que se convierten en extraordinarios cuando los descubres. La mayoría de los mortales identificaríamos la ciudad de las 7 colinas en la Roma de Rómulo y Remo; definiríamos el concepto de torre en Londres; compraríamos una postal con esencia bohemia en la ribera del Sena en París, descubriríamos la mezcolanza cosmopolita en Berlín y admiraríamos la ingeniería colgante en el Golden Gate de San Francisco. Sin recordar que hay una ciudad en la Europa más occidental que reúne todas estas cualidades, y otras muchas compuestas por bacalao y pasteles de nata, revestidas con atardeceres increíbles a vista de pájaro o a bordo de centenarios tranvías por estrechos callejones, que merece ser visitada como la que más. Digamos olá a Lisboa.

Vistas del Castillo de San Jorge

La capital de Portugal es ideal para una escapada de fin de semana. Su recogido y concentrado centro histórico nos permite trazar nuestra ruta turística con el abono transportes más económico que existe, nuestras piernas. De esta forma tendremos patente de corso para perdernos por aquellos rincones de la ciudad que, tan decadentes como puros, nos mostrará cómo viven los locales más allá de las arterias habituales recorridas por las hordas de viajeros. Cuando nuestro aparato locomotor se niegue a continuar recorriendo el sinuoso perfil lisboeta, hastiado por no haber descubierto una sola planicie durante kilómetros, siempre tendremos a mano algún tranvía que nos permitirá saborear un encantador viaje incluso yendo como sardinas en lata. O bien tomar el Metro, muy cuidado y que comunica a la perfección casi todas las atracciones turísticas.

Nuestro recorrido comenzará por el centro y dejaremos para los siguientes días otras atracciones como Alfama o Belèm.

Viernes: Chiado, Rossio y Barrio Alto.

Distancia a pie (aprox): 2,8 kms perfil irregular (+ elevador)

dia1

Recién llegados del aeropuerto nuestra ruta comienza en el centro más palpitante de Lisboa, la Praça Luís de Camoes, que recibe el nombre del célebre poeta portugués del siglo XVI que es el gran icono histórico de la literatura local como Cervantes lo es del castellano. Para todo aquel que prefiere dejar la guía en el hotel y dejarse llevar por profesionales, a las 10 de la mañana parten de este plaza tours turísticos a pie organizadas por diferentes agencias (por ejemplo ésta) con una duración aproximada de tres horas y con parada en diversos barrios del corazón de la ciudad. No hace falta reservar con antelación puesto que varios comerciales de las agencias asaltan a todo aquel con pinta de turista que osa atravesar aquella zona. El gancho es que son gratuitas, aunque luego esperan una propina que se corresponda justamente al tiempo invertido en explicar la historia, anécdotas y leyendas de la ciudad.

Praça Luis de Camoes
El famoso Tranvía número 28 parte de la Plaza Luís de Camoes

El barrio de Chiado saltó a la fama en 1988 cuando un incendio originado en unos grandes almacenes se extendió hasta ocho hectáreas quedando calcinados más de 20 inmuebles. El reputado arquitecto Alvaro Siza Vieira se encargó de la reconstrucción de la zona respetando el diseño original con la única diferencia de que, hoy en día, se produce una curiosa simbiosis entre pequeñas tiendas tradicionales y cafés de madera de apariencia clásica con tiendas de grandes multinacionales y marcas de lujo. El paseo por este bohemio barrio, salpicado de edificios adornados con los típicos azulejos lisboetas, tiene como punto de interés la iglesia de San Roque, fundada cuando aún se encontraba por fuera de las murallas de la villa para acoger a los enfermos de peste y que es engañosa: su austera fachada contrasta con un interior barroco impresionante. A las puertas de la iglesia hay una figura de hierro de un vendedor de lotería con poderes especiales, puesto que se dice que sólo hay que restregar tu papeleta para que resulte agraciado…

Vistas de la Praça do Rossio desde el mirador de Santa Justa
Vistas de la Praça do Rossio desde el mirador de Santa Justa

En nuestra ruta pararemos en la histórica praça Largo do Carmo donde se encontraba el cuartel general en el que se recluyó el dictador Marcelo Caetano hasta que el pueblo le obligó a rendirse el 25 de abril de 1975. En este mismo emplazamiento se conserva un convento parcialmente derrumbado tras el terremoto de 1755 y que no se ha reconstruido como recuerdo de las cerca de 100.000 víctimas que dejó un desastre natural que borró del mapa al 80 por ciento de la ciudad. En el lateral del convento do Carmo nos encontramos con el célebre elevador de hierro de Santa Justa, diseñado por un seguidor de Eiffel e inaugurado a principios del siglo XX. Sus 45 metros de altura permiten una comunicación cómoda entre dos barrios desnivelados como Chaido y Baixa, ahorrándote las pertinentes cuestas aunque teniendo en cuenta que habrá que esperar una cola no pequeña. Las vistas aunque interesantes, son prescindibles en comparación con otros miradores de la ciudad que, además, son gratis.
Mira aquí los precios de Santa Justa.

Praça da Figueira en Lisboa
Praça da Figueira

A continuación acudimos al animado barrio de Baixa que se encuentra en una zona llana entre colinas. Recorremos la peatonal Rua Augusta, que une la Praça del Rossio con la Praça do Comercio y que está presidida por el monumental arco de triunfo que se terminó en 1875 y hace honores a los descubridores portugueses. Pisando los típicos adoquines blancos portugueses daremos gracias a que no esté lloviendo y caigamos de bruces contra el suelo. El bullicio habitual, las tiendas de multinacionales y las terrazas de restaurantes orientados al turista -mala opción para un tentempié- nos sirven de antesala a la Praça da Figueira, un espacio abierto de 8.000 metros cuadrados de postal salpicado de tranvías rojos y amarillos y con estupendas vistas del castillo de San Jorge. Contrasta esta imagen aparentemente idílica con con un abanico no menor de viviendas abandonadas e incluso en ruinas que son una involuntaria seña de identidad de las grandes ciudades portuguesas.

Elevador Da Gloria
Elevador da Gloria, el más concurrido de Lisboa

Proseguimos la marcha por el centro neurálgico lisboeta, la Praça do Rossio, de edificación rectangular y presidida por la estatua del famoso rey Pedro IV de Portugal. A un lado observaremos la imponente fachada de la estación de tren y el Teatro Nacional Doña María II construidos en el siglo XIX y, entre medias, podemos aprovechar para tomar fuerzas en el diminuto bar de Ginjinha Espinheira donde se sirve un exclusivo licor de cerezas. Caminamos hacia la Praça dos Restauradores con un obelisco que conmemora la liberación del país del dominio español en 1640 y de donde parte el Elevador da Gloria, el más concurrido de la ciudad y que nos permitirá alcanzar de forma cómoda el barrio alto tras un trayecto de 265 metros con un desnivel del 17%. El funicular nos deja lo suficientemente arriba como para tener una estupenda panorámica de la ciudad al anochecer desde el mirador de San Pedro de Alcántara.

Mirador de San Pedro de Alcántara
Mirador de San Pedro de Alcántara (crédito Francisco R. Herrera)

Nuestra primera noche en la ciudad de la luz la pasamos deambulando por el Bairro Alto siempre que las fuerzas nos acompañen. Para reponernos de la caminata podemos detenernos en una terraza con vistas y a la luz de las velas de Lost In Esplanada, un encantador restaurante con una variada carta que incluye ensaladas, tostas, pescados y carnes de calidad -especialmente ricos los pinchos de carne de ternera enrollada en rúcula y queso, así como el salmón con maracuyá, salteado de verduras y arroz basmati- pero donde, ojo, no admiten tarjetas de crédito. Acabamos la atareada jornada paseando cuesta abajo por las pequeñas callejuelas de aquel antiguo barrio de prostitutas ahora convertido en un gran centro nocturno de diversión repletos de bares y restaurantes. Una opción recomendable es empaparnos de arte local con una sesión de fado mientras nos tomamos una copa en uno de los muchos locales existentes, por ejemplo la Tasca do Chico.

Tasca do Chico
Tasca do Chico, típico lugar para escuchar Fado

Parte II: Graça, Alfama, Sè y Praça do Comercio

Parte III: Belém y Cacilhas

 

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