Posts filed under ‘Medios y mentiras de comunicación’

Salvados de Mercadona

Quien se haya dado alguna vuelta por mi blog habrá descubierto que no soy precisamente un fan de la marca presidida por Juan Roig. Hace casi cinco años escribí esta entrada con el esclarecedor título de “perdónenme: odio a Mercadona”. Ha transcurrido mucho tiempo desde entonces y mis sentimientos por esta cadena de supermercados no ha cambiado ni un ápice. Sigo odiando a Mercadona a pesar de los simpáticos trabajadores con traje de rayas y placa de identificación, del exquisito orden en todos los estantes que te facilitan la vida con la única opción de Hacendado, de la calidad de unos embutidos ideales para dárselos a mi perro y de una fruta con una presentación preciosa que nos enseña el juego de dónde está el sabor ¿El motivo? Aguantar a relaciones públicas por doquier haciendo publicidad gratuita al imperio forjado por el segundo millonario español. Toda una sectadona con detalles que hacendaño.

El domingo 27 de noviembre Jordi Évole hizo valer su antiguo apelativo de ‘Follonero’ y se metió en un jardín de considerables proporciones. Un jardín desconocido para casi todos los grandes grupos de comunicación por el peso de los poderes fácticos pero que el periodista catalán adora recorrer no tanto para erigirse en el portavoz de los débiles, sino para obtener reconocimiento público y mucha, mucha audiencia, que al final para eso le pagan. Casi tres millones de personas y un 18% de cuota de pantalla siguieron el programa llamado “Efecto Mercadona” en el que se mostraba la supuesta otra cara de la empresa valenciana, la menos amable, que resultara o no amplificada seguro abrió los ojos a muchos militantes que pensaban que cada sábado de compra era lo más parecido a recorrer el camino de adoquines amarillos de Oz. Medios digitales independientes de izquierda ya habían elaborado reportajes críticos con la marca -por ejemplo La Marea– pero ha sido con Salvados cuando la resonancia mediática se ha disparado.

Jordi Evole con trabajadores de Mercadona

Jordi Evole con trabajadores de Mercadona

El programa fue sumamente tramposo, como lo son casi todos los Salvados que tienen un cariz político o económico donde entra en juego el establishment. Évole saca petróleo del recurso de la edición para crear un guion orientado a su causa, que sea respaldado por todos los actores intervinientes por acción u omisión. Célebres son los aprietos a los que el presentador pone a los interlocutores con la ayuda de la hemeroteca integrada en su tableta. Hechos muchas veces irrefutables que obligan a los intervinientes a guardar un eterno silencio dubitativo. Respuestas cortadas allá donde desde la dirección del programa se considera que puede casar más con las conclusiones esperadas. Una falsa imparcialidad al colocar sobre la mesa ambas versiones, pero con una de ellas coja por la fuerza de los hechos o por la debilidad de los actores que la avalan. Las personas físicas, empresas o asociaciones en el punto de mira no tienen más remedio que aceptar su indeseado papel de protagonista para, por lo menos, facilitar su visión porque el programa se realizaría de todas maneras y sin aparecer su aterciopelada versión.

Salvados, el virtuosismo de la edición

Pese a todos sus defectos, Salvados es un programa necesario. Sacude la conciencia de la gente divulgando grandes problemas de nuestro mundo que tendemos a olvidar en esta realidad de sobresaturación informativa en la que apenas pasamos del titular. Un programa con excelente factura técnica, de guión sencillo pero a la par imaginativo, perfectamente presentado y con elevadas dosis de acidez en la noche del domingo, momento de resaca del ocioso fin de semana e ideal para devorar televisión, se convierten en un excelente caldo de cultivo para acumular buenos resultados de audiencia y acumular con éxito 12 años en antena, un hito al alcance de muy pocos. Ningún tema parece resistírsele al excolaborador de Andreu Buenafuente, por tabú que sea. Mercadona no parecía un objetivo sencillo, por la extrema opacidad de su cúpula directiva -como demuestra que Juan Roig jamás concede entrevistas a medios de comunicación- y el buenismo general que la rodea. Pero lo consiguió.

¿Tiene límites Salvados? Évole ha declarado en diversas ocasiones que su empresa no ha puesto jamás traba alguna a su desempeño. Algo difícil de creer conociendo el funcionamiento de los grandes grupos de comunicación que en su búsqueda por el máximo beneficio, se cuidan mucho de no irritar a los grandes inversores publicitarios que les permiten sanear las cuentas. Muchos se cuestionaban por qué se atrevía con una empresa que no invierte un céntimo en publicidad televisiva en lugar de, por ejemplo, arreciar su ira contra El Corte Inglés cuyo lado más oscuro y cuestionado es muy comentado pero que dedica 80 millones de euros anuales a fortalecer su marca a través de los mass media. Casualidad o no, es justo reconocer que Évole ha incluido entre sus damnificados a las compañías eléctricas, a las grandes del textil -incidiendo en Inditex que por otra parte y al igual que Mercadona, no invierte en publicidad- o a la mismísima Telefónica. Es evidente que tiene sus límites pero también lo es que nadie se ha atrevido a llegar a donde ha llegado él, siempre con el beneplácito primero de Jaume Roures y después de Atresmedia, bien conocedores que en ocasiones es más importante la influencia y el poder que el dinero.

Cara y cruz de Mercadona

#FenómenoMercadona sirvió para ratificar las notables condiciones económicas de los trabajadores en comparación con homólogas del sector (1.109 € netos al mes, con subidas anuales del 11%), los contratos indefinidos desde el primer día, la flexibilidad horaria y el buen rollo laboral que existe en las tiendas como afirmaban cuales robots todos y cada uno de los empleados retratados por Évole. También para mostrarnos a clientes zombis para los cuales es más emocionante estar comprando pollo envenenado que en casa con su esposa. Pero también para encontrar a trabajadores perseguidos por afiliarse a sindicatos no amarillos (UGT o CCOO) o por haber estado de baja por enfermedad, empleados que tienen que empollarse un señor manual con directrices más propias de sectas, incluyendo sanciones por hablar mal de la empresa incluso en ámbitos privados, o proveedores exclusivos en delicada situación por las presiones a la baja de su único y poderoso cliente.

Trabajadora de Mercadona escayolada

Trabajadora de Mercadona escayolada

El sector de la distribución alimentaria está sujeto a una competencia feroz en virtud de la cual se prioriza la optimización del beneficio dentro de ajustados márgenes. Mercadona no debe ser mejor ni peor que Carrefour, Alcampo, Lidl, Ahorra Más u otras grandes enseñas. Que una empresa siendo española genere 74.000 empleos está muy bien pero sólo eso no la convierte en una heroína en este país campeón en paro; esa tasa de crecimiento, fruto de un modelo de desarrollo económico que se ha convertido en todo un ejemplo, debe ir acompañado por unos protocolos de gestión más transparentes y orientados a la sostenibilidad de todos los agentes, incluyendo trabajadores y proveedores dentro del margen de beneficio razonable.

Puedes ver el programa en la web de La Sexta pinchando aquí.

07/12/2016 at 18:47 Deja un comentario

Escrache: Ahora los aporreados son los políticos

Los políticos del PP y la prensa afín han puesto el grito en el cielo por la última iniciativa emprendida por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) para concienciar a nuestros representantes en el parlamento español del problema de los desahucios: el escrache, una forma de protesta surgida en Argentina por la cual un grupo de activistas se convierte en la sombra de una persona con el objetivo de denunciar un delito o mala praxis profesional. Vamos, una especie de cobrador del frac con trazas de Robin Hood, pero sin bombín ni pajarita, tampoco disfrazados de pollo.

Alberto Ruiz-Gallardón y Esteban González Pons han sido algunos de los primeros damnificados por estos voluntarios con pantoles vaqueros y pelos largos, si acaso identificables por sus camisetas reivindicativas. El vicesecretario general del PP denunció en la comisaría cómo un grupo de unas 60 personas cortó la circulación en su calle y empapeló la fachada con su cara, y cómo algunos de ellos entraron en su portal y aporrearon la puerta de su casa. El diario ABC dedicaba su portada del 22 de marzo a la noticia con un gráfico “acoso salvaje al PP” mientras que Fernando Savater, en su columna de El País, tachaba la acción de “demagogia y populismo, o sea, democracia basura”.

abc

Pero diseccionemos lo que decía el propio González Pons en su canción desesperada publicada, claro, por La Razón. Rimbombante siempre, escribía que “sin libertad no puede haber democracia y sin democracia la libertad no pasa de ser un enunciado vacío […] Si hoy aceptamos que se fuerce a un político, espantando a su familia y sus vecinos, para que cambie su voto, mañana será a un juez para que cambie una sentencia o a un periodista para que cambie de opinión”. No sabemos si el ilustre filósofo Savater catalogaría estas palabras como “demagogia”, dado que esas frases de perogrullo encierran un enorme grado de prepotencia. La prepotencia de quien instalado en el poder se cree blindado a cualquier agresión mientras que desde su púlpito cierra los ojos ante el drama que afecta a miles de españoles. ¿Quién es el acosado, el político al que un día le dan la murga, o la familia que es forzada a abandonar su hogar? ¿Quién es el aporreado, el político al que llaman a su puerta o el manifestante que sale sangrando de una manifestación?

Para González Pons, para Soraya Sáenz de Santamaría (“los derechos no son ilimitados”, amenazó), para la mayoría de la clase política es “inadmisible” que los diputados sean coaccionados. Esgrimiendo siempre el trillado eslogan de que en el parlamento reside la soberanía del pueblo pero olvidando que no respetan la voluntad de ese pueblo al que dicen representar. Si ellos quieren el respeto de su derecho a la intimidad, que lo deberían tener, que respeten antes los derechos humanos más elementales de aquellos que cada cuatro años participan mediante el voto en la “fiesta de la democracia”. Y pocos derechos tan elementales hay como el de una vivienda digna, como expresa el artículo 47 de la Constitución Española y el artículo 25.1 de la Declaración universal de los Derechos Humanos.

El citado artículo de la CE dice que “poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”. Solo de leerlo te da la risa. En lo que vemos si cumplimos el tan manido texto constitucional, la Biblia según para lo que interesa, se multiplican los desahucios (70.257 en 2012) y los suicidios acaparan las primeras páginas de los períódicos (9 en lo que va de año), mientras que incluso el Tribunal de Justicia europeo, ha concluido que la normativa española sobre desahucios incumple la directiva comunitaria de protección del consumidor frente a cláusulas abusivas. Y, sobre todo, que no exista la dación de pago. El colmo: que un banco rescatado con impuestos cobrados entre otros al desahuciado, se quede con la casa y encima se mantenga como acreedor de las cantidades hipotecarias impagadas.

Escrache contra Pons

No se puede negar que la gente de la PAH ha hecho un trabajo ingente para lograr un cambio normativo, incluyendo la recogida de 1.402.854 firmas. Los oídos sordos de la clase política, acompañados por esa pose de comprensión que tanto les gusta mostrar delante de las cámaras de televisión, han obligado a acciones de mayor calado como el escrache. No es lo más saludable y, desde luego, la familia del señalado con una ‘X’ no tiene por qué estar 45 minutos aguantando cómo aporrean la puerta cuando ni siquiera se encuentra allí. Pero dado que las múltiples manifestaciones por las calles de las ciudades españolas no sirven para acercar a la política al pueblo, dado que el Parlamento está arrodillado ante los dictados del capital y la banca, incapaz de cambiar una ley hipotecaria que data del siglo XIX, desgraciadamente sólo cabe impulsar una revolución social desde la no violencia.

Y quién sabe, igual dentro de unos añitos los activistas de la PAH recogen el premio Príncipe de Asturias. Si Nelson Mandela, antiguamente considerado por la ONU como terrorista, ha sido distinguido con el premio Nobel, Todo es posible…

25 motivos para rodear el Congreso

24/03/2013 at 18:56 Deja un comentario

Manipulación en Telemadrid. Sexo, mentiras y cintas de vídeo

Si le decimos a un neocón que hemos descubierto un canal de televisión con una programación absolutamente sectaria e inmisericorde con los periodistas rebeldes, que aplaude el sexo con las jovencitas y la ingestión de bebidas alcohólicas y otras drogas, seguro que pensaría en la televisión venezolana o la cubana. Claro, el gorila Hugo Chávez y el comandante Fidel Castro, esos dictadorzuelos, son capaces de eso y mucho más. Pues mira tú que esos ingredientes –y muchos más- son los que encontramos en una emisora española. Su denominación comercial es Telemadrid, pero en amplios sectores sociales es más reconocida como TeleEspe: el panfleto multimedia de la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Casos de manipulación en la televisión pública española se han producido a espuertas, porque nuestros políticos ávidos de más y más poder ven como única posibilidad de mantenerse en el poder martillear al pueblo a través de las ondas asegurando que lo blanco es negro y lo negro, blanco. Solo cabe recordar al infame Alfredo Urdaci, jefe de informativos de TVE con Aznar que en 2003 fue condenado por manipulación al negar el éxito de una huelga general que había paralizado el país. Pero Esperanza Aguirre, siempre dispuesta a ser el novio en la boda y el muerto en el entierro, quiere superar todos los límites conocidos en el basureo televisivo atando cabos para una nueva mayoría absoluta en Madrid. La tele es una prioridad estratégica. Y si sale mal, siempre tendrá la posibilidad de convencer a un par de diputados socialistas.

La lideresa no se molesta ni en guardar las formas. No le tembló el pulso para nombrar como director general del ente a su antiguo jefe de prensa, Manuel Soriano, a quien posteriormente agradeció sus servicios ascendiéndole a la presidencia para dejar su hueco a Isabel Linares, sin experiencia en el mundo de la comunicación pero con las pautas muy claras para contentar a sus jefes y seguir cobrando 180.000 euros al año. Y así es el día a día en Telemadrid. Que hay redactores que no se pliegan a convertirse en voceros oficialistas, se les degrada y se pone en su lugar a otros cuya dignidad está a tan poca altura como su profesionalidad. Solo hay que ver el caso de Germán Yanke, apartado del Diario de la Noche porque se saltó el guión en una entrevista con SuperEspe y osó a formularle un par de preguntas comprometidas.

¿A quién contratamos para presentar los informativos y programas de opinión? A gente de la calaña de Curri Valenzuela –solo conocida por balbucear a duras penas con María Teresa Campos-, Hermann Tertsch –un ultraderechista que, encima, venía rebotado de El País, ¡doble premio!- o Ana Samboal, que procedía de una buena escuela: la Fundación FAES de Aznar… Pero en los últimos tiempos la rutina de manipulación de los telediarios se ha visto solapada por la aparición de un nuevo fenómeno televisivo que insufla nuevos argumentos a todos aquellos que exigen cambios en una emisora en mínimos de audiencia.

Manuel Soriano, ex director general de Telemadrid, recibe con toda cordialidad a Esperanza Aguirre

Primero fue Fernando Sánchez-Dragó, ese presentador que se vanagloriaba de consumir opiáceos en su informativo y que en su último libro adora mantener relaciones sexuales con japonesitas de 13 años. Y, recientemente, Salvador Sostres se jactaba fuera de antena pero delante de niños de hasta tres colegios que el mejor sexo se practica con las chiquillas de 17 a 19 años, porque sus vaginas no huelen a ácido úrico. Aguirre, siempre muy liberal, se limitó a decir que se trata de conversaciones privadas. Y Telemadrid, en lugar de despedirlos fulminantemente, mata al mensajero y busca a los culpables de la filtración de ese vídeo.

Parece claro, pues, que la presidenta se siente invencible y no está dispuesta a reconocer error alguno, bajo el paraguas de su dinero, del amiguismo de la clase empresarial, de su legión de votantes engatusados por unos kilómetros de Metro y ocho hospitales –que no estén dotados es lo de menos- y del enorme abanico de medios de comunicación conservadores que la respaldan sin fisuras. Uno de sus principales palmeros es El Mundo, periódico en el cual ¡oh casualidad! también colaboran Dragó y Sostres. Pedro Jota los exculpa de toda pena, aunque solo sea por solidaridad. Pensará que es un complot contra ellos, como el que tejieron esos sucios socialistas para destruirlo con aquel mítico vídeo de contenido sexual con la prostituta Exuperancia Rapú…

20/11/2010 at 20:27 3 comentarios


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