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Goles para la educación, paradas para la violencia

Decía un afamado entrenador llamado William Shankly que el fútbol no es un juego a vida o muerte, sino algo mucho más importante que eso. El técnico escocés consideraba apta cualquier iniciativa psicológica de inspiración bélica hasta el punto de decidir cambiar al rojo completo la indumentaria histórica del Liverpool para infundir temor a sus adversarios, o definir como “mariconada” que un pupilo suyo lesionado luciera una venda en la rodilla, que a su parecer no era un bien propio sino “propiedad del club”. Y es que el deporte rey se convierte en una prolongación de una sociedad cuyos resquebrajados pilares están siendo apuntalados por valores de mal entendida competitividad y una insolidaridad galopante que desemboca en las preocupantes situaciones de violencia que nos azuzan en este siglo XXI.

Recientemente presenciaba un partido de fútbol alevín, por denominarlo de alguna manera, en el que un equipo endosó al otro la friolera cifra de 17 goles en 60 minutos de juego. El goteo constante de tantos a su favor no parecía afectarle lo más mínimo al entrenador del conjunto victorioso, quien seguía reservando a algunos suplentes, los malos, hasta los últimos instantes porque era necesario ganar por el máximo número de goles por posibles desempates en la clasificación al final de la Liga. Mientras tanto, algunos padres de chavales del mismo equipo arengaban desde la banda a los suyos a seguir presionando al humillado contrincante para alegrarse el sábado después de una semana estresante, suponemos. Igual daba que el portero rival decidiera, minutos antes del final del partido, quitarse los guantes y, fruto de la impotencia, salirse del terreno de juego a iniciativa propia entre un mar de lágrimas.

puebla

Crédito: Puebla

El fútbol como arma arrojadiza

Este entrenador podría haber alineado a los suplentes que apenas tocan bola semana tras semana, dado que por malos que fueran, darían mil vueltas a sus oponentes y la victoria no correría peligro. Este entrenador podría haber aprovechado el escandaloso marcador para tomarse el partido como un entrenamiento a la hora de probar tácticas novedosas sin mayores ambiciones por engordar aún más su renta. Incluso, aunque ya sería mucho pedir, podría haber decidido que uno de sus titulares abandonara el terreno de juego para igualarse contra un equipo en inferioridad numérica tras la huida del portero, y que no contaba con reservas en el banquillo. Los padres, por su parte, podrían haber evitado según qué gestos en una situación límite. En circunstancias parecidas pero con jóvenes futbolistas más talludos, no hubiese sido raro que alguno acabase golpeado e incluso lesionado. Esta vez, por ser niños de diez años sin maldad, sólo desembocó en la imagen patética de un pequeño consolado por su madre que difícilmente podrá recuperar el amor por el fútbol.

la competitividad es un valor útil como fórmula para el desarrollo interior de la persona y como métricas relativas para conseguir unos objetivos en la vida que nos aporten el máximo de felicidad. Pero no puede ser una contienda a cualquier precio y con el cuchillo entre los dientes, porque de nada sirve que alcancemos nuestros objetivos cuando por el camino hemos dejado una ristra de cadáveres. La violencia no es sólo una expresión física, sino que, sobre todo, es una manifestación a escala psicológica y muchas veces invisible. Y una ultracompetitividad, definida como una suerte de abuso sobre sujetos individuales o colectivos, puede derivar en una situación de violencia real de consecuencias brutales, en cuanto genera agravios y desigualdades difíciles de asimilar en condiciones extremas. Un partido de fútbol ganado en buena lid por la mínima ante un rival parejo siempre genera un mejor sabor de boca que un triunfo por 17-0 ante jugadores en los que brotará a buen seguro impotencia y en algunos casos una reacción defensiva de efectos pocos calculados.

Convendría preguntarnos si estamos proponiendo a nuestros jóvenes el entorno más adecuado para su maduración como personas. Da la impresión de que queremos proyectar sobre nuestros hijos todos aquellos conocimientos que no tuvimos a nuestra disposición pero no para su formación intelectual, tampoco para ampliar su mirada global al mundo que nos rodea y comprenderlo mejor. Apenas chapurrean el castellano materno y ya les llevamos a clases extraescolares de inglés, porque cuando sean mayores será fundamental el bilingüismo para obtener un buen empleo. Les forzamos en connivencia con un fallido sistema educativo a eternas tardes de estudio bajo la doctrina del esfuerzo y la superación, memorizando conceptos, incidiendo en el qué se piensa y no en el cómo se piensa. Les arrebatamos la ilusión por estudiar la carrera de sus sueños por tener pocas salidas y les metemos con calzador en otra con un futuro supuestamente esplendoroso que no será tal porque ese estudiante abandonará la universidad antes de tiempo.

La educación es el don más importante de una sociedad y por desgracia hace aguas. Y no hablamos únicamente de cómo los hijos soportan estoicamente un sistema cuyos planes cambian a cada Gobierno que pasa para vanagloria de los equipos de asesores. Reduciéndose las becas, aumentando las tasas e introduciendo Masters obligatorios a precios de oro no al alcance de todo el mundo. También está esa realidad que obliga a los padres a trabajar hasta altas horas para vivir dignamente mientras sus retoños son criados por los pobres abuelos que en su jubilación se merecen un mayor descanso, siendo la conciliación auténtico papel mojado. La tecnología, tan positiva para tantas áreas de la vida, acrecienta la burbuja en la que muchos niños viven en las ciudades sin apenas contacto con sus semejantes. El peligro de una insensibilidad a la injusticia y la inercia al clasismo votando por aquel partido que, por podrido que nos parezca, mejor resuelva nuestros intereses individuales y los de nuestros hijos aunque sea a costa de los demás. Y si dentro de cuatro años cambian nuestra situación personal, ya votaremos a los otros…

 

22/01/2017 at 12:49 Deja un comentario

Abecedario resumen del año 2016 (II)

Primera parte del abecedario resumen de 2016

Se acaba un año 2016 plagado de malas noticias: atentados terroristas en el corazón de Europa con decenas de muertos, el fallecimiento de numerosos cantantes ilustres como Bowie o Cohen, tragedias aéreas como la que diezmó al equipo de fútbol Chapecoense, el billonario Donald Trump haciéndose con el control de la primera potencia nuclear del mundo… Pero también hemos tenido buenas noticias, como la declaración de paz producida entre Colombia y las guerrillas de las FARC. De la A a la Z, analizamos 26 de las grandes noticias acaecidas en nuestro mundo durante los últimos 12 meses.

M Música: Cuando los amantes de la música no podían esperar nuevos registros de decesos en los últimos doce meses, en las postrimerías y en pleno día de Navidad nos decía adiós George Michael con sólo 53 años. Prince, David Bowie, Leonard Cohen, Manolo Tena, Juan Gabriel o Glenn Frey son algunos nombres de grandes intérpretes que han dejado de deleitarnos sobre el escenario aunque siempre los tendremos en nuestro corazón… y en nuestros tarareos. Parafraseando a Madonna: “Adiós, amigo mío. Otro gran artista nos deja. ¡Que te jodan, 2016!”

El cantante George Michael.

George Michael, ídolo del pop fallecido a los 53 años

N Nadia: Los padres de la niña Nadia Nerea sacaron partido a la rara tricotiodistrofia que padece obteniendo entre un mar de mentiras y estafas más de 900.000 euros que no eran destinados a la cura de la enfermedad en Houston, como decían, sino a mantener un elevado nivel de vida sin reparar en gastos de viviendas, vehículos o viajes. Mientras el padre residirá en prisión durante una larga temporada y a la madre se le ha retirado la patria potestad, la niña de once años estará estigmatizada de por vida y el país tardará en digerir una conmoción que está impactando en las obras benéficas.

O Óxido de Nitrógeno: Pocos conocíamos este compuesto químico hasta que hemos descubierto que es el culpable de la contaminación que envuelve el centro de las grandes ciudades. Liberado principalmente por industrias y vehículos, y concentrado como boina en situaciones de anticiclón y ausencia de viento, se ha convertido en un verdadero problema de salud pública al superarse en numerosas ocasiones los topes máximos especificados por la Unión Europea. Madrid ha sido la primera ciudad española en reducir a la mitad la circulación según el último número de matrícula, siguiendo el ejemplo de otras urbes como París, Roma o México DF.

Contaminación en Madrid

La boina dec ontaminación oculta las torres de La Castellana

P Panamá Papers: El filtrado de más de 11 millones de documentos internos del despacho de abogados panameño Mosack Fonseca ha destapado cómo 240.000 empresas y particulares han eludido el pago de impuestos en sus países de origen bajo el artificio ‘sociedades offshore‘, creadas en un paraíso fiscal para obtener una alta protección de activos, confidencialidad y ventajas fiscales. Algunos nombres incluidos en la interminable lista son Pedro Almodóvar, Imanol Arias, Leo Messi o Vladimir Puttin. El principal damnificado en España fue el ministro de Industria José Manuel Soria, quien dimitió tras revelarse dudosas prácticas de varias empresas familiares.

(Contiene la) Q Turquía: El país otomano acaparó la atención internacional durante todo el año. Elegida por la Unión Europea como un muro para contener a los refugiados sirios a cambio de prebendas, vio como sufría un golpe de estado contra el presidente Recep Tayyip Erdogan que fracasaba gracias a la resistencia del pueblo en las calles. El embajador ruso moría tiroteado por un policía turco que clamaba venganza por la toma de Alepo en uno de los vídeos más impactantes del año, mientras que el ISIS, la guerra con los kurdos y la inestable frontera con Siria han sido un caldo de cultivo óptimo para la ejecución de decenas de atentados.

R Ronaldo: El delantero conquistó su cuarto Balón de Oro como mejor futbolista del año tras una gloriosa temporada en la que se adjudicó la Liga de Campeones con el Real Madrid y la primera Eurocopa en el palmarés de Portugal, marcando 51 goles en 55 partidos. Pero como si de Jeckill & Mr.Hyde se tratara, Cristiano mostró una cara negra: la investigación de Hacienda por eludir supuestamente 150 millones en impuestos devenidos de sus derechos de imagen y desviados a las Islas Vírgenes durante los últimos doce años.

S Sánchez: El descenso a los infiernos del PSOE desde los infaustos últimos años de gobierno de Zapatero prosiguió a ritmo vertiginoso con Pedro Sánchez como candidato, al punto que dejó a su partido con 85 escaños en el parlamento, 25 menos de los que cosechó Rubalcaba en 2011. El madrileño apostó por una mayoría con Ciudadanos y Podemos para mandar al PP a la oposición pero Pablo Iglesias le salió rana. El célebre “no es no” a la abstención en la sesión de investidura de Rajoy generó un golpe de mano del aparato del PSOE, Felipe González, José Bono y otros barones a la cabeza -y con Susana Díaz mirando por la mirilla-, para derrocarlo como secretario general sin consulta alguna a la militancia y dejar el poder en manos de una gestora. Snchz no baja los brazos y apuesta por presentarse de nuevo a las primarias sin plantearse que es un cadáver político. Como su histórico partido.

T Trump: Las encuestas no atisbaban que un multimillonario misógino, homófobo y racista pudiera proclamarse presidente de los Estados Unidos. Cualquier persona razonable dudaba de las posibilidades de un tipo que admitía alegremente haber defraudado al fisco, que hablaba de levantar un muro en México, de expulsar a todos los musulmanes del país o de recuperar el proteccionismo comercial en plena globalización. Pero ocurrió lo increíble. Un discurso populista que caló en la América rural y la inmolación del partido Demócrata en manos de una discutida Hillary Clinton elevó al pintoresco neoyorquino a la cúspide de la mayor potencia mundial abriendo una etapa de enorme incertidumbre en las relaciones internacionales.

U Usain Bolt: ‘No te puedes poner ningún limite. No hay nada imposible”, dijo allá por 2008 el atleta elegido para las mayores gestas en la historia del atletismo. Desde aquella fecha el jamaicano conquistó la triple corona (100 y 200 metros lisos, y 4×100 metros) en los Juegos Olímpicos de Pekín, Londres y Río de Janeiro elevando los récords del mundo a niveles difícilmente superables. Bolt emergió como el gran héroe en la macrocita deportiva de Río, sólo inquietado por el nadador Michael Phelps y sus 28 medallas en total que le encumbran como el el deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos.

El corredor jamaico hace historia con una triple medalla de oro en Río de Janeiro

Usain Bolt, el rey de la velocidad

V Violencia de género: 49 mujeres han muerto en 2016 en España por violencia de género. Más de un millar son violadas por hombres en el país cada año, como ocurrió con una joven víctima de una agresión sexual múltiple de cinco machotes en los Sanfermines que, no contentos con ello, compartían los vídeos de sus proezas en su grupo de WhatsApp llamado ‘La Manada’. El machismo impregna cada poro de nuestra sociedad, desde la política como los medios de comunicación. Un ejemplo sonado, el alcalde de Alcorcón, David Pérez, afirmando que “las feministas son a veces mujeres amargadas y fracasadas como personas”. Por supuesto, no dimitió.

W Wanda: ¿Ser rojiblanco, más que un sentimiento? El Atlético de Madrid estrenará la próxima temporada estadio con una denominación poco futbolística y muy comercial, Wanda Metropolitano, en virtud del acuerdo alcanzado con la multinacional china que pagará del orden de diez millones de euros por temporada. Nada nuevo en un fútbol europeo que ya cuenta con numerosos casos de estadios rebautizados para gloria de sus patrocinadores -como el Allianz Arena del Bayern Múnich o el Emirates Stadium del Arsenal- y al que en breve se le unirá el Real Madrid.

(Contiene la) X Brexit: El creciente hastío europeo del pueblo británico fue sometido a prueba de fuego en referéndum vinculante, con un resultado tan imprevisible como descorazonador. El derechista Partido de la Independencia de Reino Unido optimizó un discurso populista repleto de mentiras y basado en el ataque a la inmigración para obtener un 52% de los votos. David Cameron tuvo que dimitir y su sucesora, Theresa May, iniciará en 2017 el procedimiento de desconexión con la incertidumbre del daño económico que ocasionará a la economía la salida del mercado único, que informes propios han tasado en un 9,5% de contracción del PIB en quince años.

Y Youtuber: Las redes sociales se han convertido en un poderoso instrumento de comunicación con enorme impacto a nivel publicitario. Para atraer al usuario y por lo tanto generar dinero más vale una imagen que mil palabras, una máxima verificada que ha provocado un chorreo de sujetos más o menos conocidos que se dedican a grabar vídeos y colgarlos en la red. Son los youtubers. Un español conocido como Elrubius ha conseguido el hito de ser el más retuiteado del mundo en 2016 con un mensaje que sólo ponía “Limonada” como gancho para un concurso. Pero lo más sonado ha sido el vídeo de un tal Granbomba que recibía un bien merecido guantazo por llamar ‘caranchoa’ a un repartidor que se encontró por la calle…

Z Zika: El virus del Zika relevó al Ébola como la principal preocupación de la Organización Mundial de la Salud. A principios de año se desató un brote en diferentes países principalmente de América con epicentro en Brasil, siendo una enfermedad transmitida por mosquitos que suele ser relativamente leve y no requiere de tratamientos específicos. Sin embargo la infección por el virus del Zika durante el embarazo puede causar defectos congénitos graves, especialmente macrocefalias, luego el mensaje por los organismos internacionales ha sido firme: si estás embarazada, no viajes a los países con riesgos.

Primera parte del abecedario resumen de 2016
Abecedario resumen del año 2015

31/12/2016 at 00:05 1 comentario

Abecedario resumen del año 2016 (I)

Se acaba un año 2016 plagado de malas noticias: atentados terroristas en el corazón de Europa con decenas de muertos, el fallecimiento de numerosos cantantes ilustres como Bowie o Cohen, tragedias aéreas como la que diezmó al equipo de fútbol Chapecoense, el billonario Donald Trump haciéndose con el control de la primera potencia nuclear del mundo… Pero también hemos tenido buenas noticias, como la declaración de paz producida entre Colombia y las guerrillas de las FARC. De la A a la Z, analizamos 26 de las grandes noticias acaecidas en nuestro mundo durante los últimos 12 meses.

A Alepo: Seis años de encarnizada guerra en Siria entre las fuerzas del presidente Bashar al-Asad y la oposición rebelde dejan ya más de 300.000 muertos, un tercio de ellos civiles, y más de cuatro millones de refugiados de los cuales la mitad están asentados en la vecina Turquía. El frente gubernamental anunció en diciembre el control total de Alepo, que ha pasado de ser la megalópolis siria por antonomasia, a una urbe fantasma con barrios enteros destruidos que han sido protagonistas de muchos de los retratos más crueles del año. En la víspera de las uvas conocimos la noticia del alto el fuego tras un acuerdo impulsado por Rusia y Turquía. Veremos su alcance.

Alepo, Siria.

Barrio de Alepo arrasado por las bombas.

B Barberá: Los amigos de las conspiraciones tienen materia prima para entretenerse: ya son nueve las personas relacionadas con la trama Gurtel que han perdido la vida desde el año 2009. El juicio por la red de corrupción vinculada al PP fue sacudido por el fallecimiento por un infarto de Rita Barberá, alcaldesa de Valencia durante 24 años que días antes había declarado en el Tribunal Supremo por la acusación a su partido de blanqueo de capitales. Rápidamente altos dirigentes del PP salieron a la palestra para denunciar que la presión mediática la había matado. Los mismos que, con tal de vender una impostada imagen de regeneración, le habían retirado previamente el carné de militante.

C Chapecoense: Este 2016 ha sido un año negro para la aviación. Más de 300 personas han muerto en más de una decena de accidentes, 92 de ellas en un vuelo militar ruso que se estrelló en el Mar Negro cuando el año tocaba a su fin. Pero la tragedia más mediática fue la que afectó al equipo de fútbol Chapecoense a finales de noviembre, cuando viajaba a Colombia para disputar la final de la Copa Sudamericana. Sólo tres futbolistas sobrevivieron. El club brasileño fue declarado campeón de la competición en honor a las víctimas y ahora lucha por superar el trágico diezmo de su plantilla.

D Dylan – DiCaprio: Dos embajadores de las artes se merecen aparecer ex aequo en el resumen del año 2016. De un lado, Bob Dylan tras ser el primer cantautor galardonado con el premio Nóbel de Literatura “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción”. Muchos criticaron este premio por el ninguneo a los profesionales de la escritura, y el anuncio del mito de Minnesota de no acudir a la gala multiplicó la polvareda. Por otra parte, Leonardo DiCaprio por fin conquistó el merecido Óscar que se le adeudaba tras cuatro nominaciones gracias a su papel en El Renacido.

El actor Leonardo Dicaprio, protagonista de El Renacido

Leonardo DiCaprio, recogiendo su primer Oscar

E Elecciones: Los españoles nos hemos prodigado en los últimos tiempos en el democrático ejercicio del voto, aunque no por gusto. La nula capacidad de acuerdo de los políticos tras las elecciones de diciembre de 2015 deparó unas nuevas elecciones en mayo que bajó los humos a la ambiciosa Podemos, ahondó en la herida sangrante del PSOE, encaminó a Ciudadanos a la irrelevancia y, sobre todo, fortaleció a Mariano Rajoy a pesar de la corrupción que empapa a su partido y de haber protagonizado una legislatura con una fuerte crítica social. En total fueron 314 días sin gobierno que marcan a una clase política nacional cada vez más ineficiente.

F Fidel Castro: Pocas figuras en el siglo XX han generado tantos seguidores como detractores. Unos aplauden su brazo firme contra el capitalismo yanki y la implementación de una educación y sanidad que son la envidia de toda Latinoamérica; otros, la perpetuación de una dictadura que desde 1959 ha aniquilado no sólo cualquier atisbo de oposición, sino cualquier mera libertad de expresión. El comandante falleció cumplidos los 90 precisamente en un año que ha supuesto un punto de inflexión en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, tras la histórica visita de Barack Obama, primer inquilino de la Casa Blanca en hacerlo desde 1928.

G Galaxy: La lucha sin cuartel entre Samsung y Apple por la supremacía en el mercado de las telecomunicaciones dejó tocada a la marca surcoreana tras el batacazo con su Galaxy Note 7, retirado abruptamente del mercado como consecuencia de un desastroso montaje de las baterías que propiciaba que los terminales se sobrecalentaran y algunos de ellos explotaran. Samsung precipitó la presentación del modelo sin los testeos necesarios sólo por anticiparse al nuevo iPhone y ahora lo pagará caro, con pérdidas de hasta 15.000 millones de euros pero sobre todo con un brutal daño en la imagen de marca.

H Hackers: El mundo digital del siglo XXI está amenazado por la acción de ciberdelincuentes capaces de apoderarse de datos personales y bancarios de millones de usuarios. Yahoo fue protagonista al anunciar el robo de más de mil millones de cuentas, la célebre Penthouse se dejó arrebatar siete millones de cuentas de las cuales muchas pertenecían a felices padres de familia e incluso, el 21 de noviembre, Internet colapsó durante once horas al quedar fuera de línea gigantes como Twitter, Spotify, Netflix o AirBnb. Por no hablar del hackeo ruso filtrando emails de Hillary Clinton que injirió en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y que ha supuesto la orden de Obama de expulsar a 35 diplomáticos de aquel país.

I ISIS: El Estado Islámico (ISIS o Daesh) mantiene en vilo a Europa occidental disparando a máximos el riesgo de atentado. 35 muertos en ataques en el aeropuerto y la red de Metro de Bruselas, 84 en Niza tras ser arrollados por un camión en pleno día nacional galo, otros 12 también con un vehículo de grandes dimensiones en un mercadillo navideño en Berlín, 9 en un tiroteo en un centro comercial de Munich… El fatídico balance de víctimas hace tomar aire a una extrema derecha que, con el típico discurso populista recayendo la culpa en una excesiva adopción de refugiados, amenaza con subir como la espuma en las elecciones de 2017 de potencias como Francia o Alemania. Países como Hungría o Polonia ya cuentan con ejecutivos ultraconservadores.

J Juan Manuel Santos: El convulso 2016 reservó en Colombia un pequeño gran hueco para la paz. El presidente de aquel país, Juan Manuel Santos, alcanzó un acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) para el cese del fuego bilateral y definitivo tras medio siglo de sufrimiento con 220.000 muertos y 160.000 desaparecidos. La generosidad de Santos fue premiada con el premio Nobel de la Paz, pero no reconocida por el propio pueblo colombiano, que echó por tierra el acuerdo de paz en referéndum por apenas 0,43 puntos porcentuales.

(Contiene la) K Pokemon
: Pokémon GO se convirtió en verano en todo un fenómeno de masas y se encaramó a la primera posición de las aplicaciones más descargadas, desplazando incluso a las hasta ahora imbatibles Facebook o Instagram. En las grandes ciudades podíamos ver a caminantes con móvil en mano atrapando a los populares monstruos en el mundo real gracias a tecnología de realidad aumentada y geolocalización. Nintendo arrasaba en la Bolsa a la par que los usuarios activos alcanzaba la cifra de 45 millones en todo el mundo. La fatiga, los repetidos fallos informáticos y los hackeos sin fin, enviaron el fenómeno al baúl de los recuerdos.

Supermoon from Madrid

Vista de la Superluna en la Plaza de España de Madrid

L Luna: El lunes 14 de noviembre estaba marcado en rojo por los amantes de la astronomía al tener la oportunidad de ver la Luna más grande y brillante desde el 25 de enero de 1948. La superluna pudo verse hasta un 14% más grande lo habitual y un 30% más brillante, al coincidir la fase de Luna llena con el máximo acercamiento de ésta a La Tierra. Si alguien no pudo asistir a semejante espectáculo de la naturaleza no tiene por qué preocuparse, sólo tiene que esperar pacientemente hasta el año 2034.

Segunda parte parte del abecedario resumen de 2016
Abecedario resumen del año 2015

30/12/2016 at 23:30 1 comentario

Cuando la Fiesta del Cine se acabó en Vallecas

Los pasados días 21, 22 y 23 de octubre se celebró en España con sobresaliente éxito la Fiesta del Cine, un evento organizado por el 90% de las salas existentes en el país con un reclamo comercial ajustado a estos tiempos de crisis: entradas a 2,90 euros. Más de un millón y medio de personas se beneficiaron de una iniciativa que significó un brutal incremento de la asistencia en relación al mismo periodo de la semana anterior: un 663%. Estas cifras han servido para reabrir el debate de si podría impulsarse este sector en declive con precios más bajos. Y a nivel local nos preguntamos ¿podría Vallecas recuperar alguno de los antiguos cines que daban esplendor a sus calles?.

En los tiempos dorados del cine nuestro barrio llegó a albergar más de 5.000 butacas a disposición de los vecinos. Llegaba el fin de semana y los alrededores de la Avenida de la Albufera se convertían en un hervidero de viandantes que no encontraban mejor ocupación que visionar algunos de los grandes clásicos del cine universal protegiéndose de las inclemencias meteorológicas y tomarse un chocolate con churros en alguno de los múltiples bares colindantes. Todas estas inolvidables salas, cada una con su personalidad, fueron desapareciendo paulatinamente hasta quedarse en la nada absoluta. Los grandes carteles copados por John Wayne, Gary Cooper, Marilyn Monroe y otras estrellas del celuloide, han dado paso a cadenas de supermercados, hostelería o gimnasios. En otros casos los edificios no han encontrado comprador y se mantienen en estado ruinoso desde hace décadas, toda una agónica metáfora paralela a la evolución del propio séptimo arte.

Hasta los más jóvenes del barrio han oído hablar del emblemático Cine París, a pesar de haber cerrado sus puertas hace 25 años. Sus casi 2.000 butacas fueron arrancadas para erigir un salón de bodas pero nos queda el consuelo de que todavía hoy al parque que le rodea y a esa zona del barrio de San Diego la conocemos por su nombre. Peor suerte corrió el otro ilustre cine de Vallecas, el Bristol, también cerrado en 1988 y que desde entonces permanece en pie a duras penas a la vera de la M-30 con unas letras de “C I N E” en lo más alto de la fachada cuyo tono dorado se ha apagado para certificar el fin de una época. Una empresa de juegos anunció que remodelaría el edificio para abrir un bingo, pero el proyecto se quedó en una pancarta que terminó esfumándose para dar paso a un uso temporal por parte de miembros del movimiento okupa.

Otros muchos cines convivían con éxito en el barrio. La mayoría siguiendo los parámetros de la época: salas muy grandes y proyectando películas en sesión continua. ¡Qué mejor forma para pasar la tarde que visionar dos filmes del tirón! El Río aún conserva parte de su patio de butacas y de su corazón cinematográfico, incluidas máquinas de proyección, en una suerte de museo no oficial. Durante un tiempo fue usado como local de ensayos por la Compañía de Teatro Clásico Nacional. Eran tiempos de éxito ante la dificultad para acceder a nuevas forma de ocio que nos han deparado las nuevas tecnologías. Los cines brotaban como las setas: el Jimeno, el San Diego, el Avenida, el Venecia, los Goya -que antes de su definitiva extinción probó suerte con el género X-. Pero llegó la crisis en el sector por el cambio en los hábitos sociales. En el año 2000 se cerró el último cine tradicional del barrio, el Excelsior, seguido en tan lamentable suerte por los multicines del centro comercial La Albufera y, ya en 2011, los Yelmo Cineplex de Madrid Sur.

Hoy en día si queremos disfrutar de una bonita velada de tarde en un cine debemos desplazarnos casi irremisiblemente al centro de Madrid o bien utilizar el transporte privado para irnos a las superficies comerciales de la periferia. Cerca del corazón de Vallecas debemos conformarnos con los Cinesa de Méndez Álvaro, que cuenta con un aparcamiento de pago muy limitado y que en caso de dejar el coche en la calle nos obliga a comprar un tique por ser zona de estacionamiento regulado. Más lejos aunque bien comunicados por Metro tenemos los multicines del centro comercial más grande la capital, La Gavia. Y podemos darnos por afortunados: Madrid ha perdido 470 cines en 40 años, sobreviviendo sólo 30 salas. La respuesta del mundo del cine ante este desastre no ha sido de autocrítica, sino de autodestrucción, manteniendo los precios a niveles estratosféricos en relación a la disponibilidad económica del españolito de a pie en estos turbulentos tiempos.

El precio de la entrada en España está por encima de la media europea en términos comparativos con los salarios. En Madrid sale más caro ir al cine que en París, Berlín, Bruselas, Viena, Dublín, Estocolmo, Lisboa, Oslo, Helsinki, Luxemburgo… o Nueva York. Por si esto fuera poco, el Gobierno del PP ha elevado el iva cultural del 8 al 21%. En Francia y Alemania se paga el 7%, en Portugal el 13%, en Holanda el 6%, Irlanda el 9%… o en Noruega un 0%. Y, paradojas de la vida, ver un partido de fútbol en España supone el pago de un iva reducido del 10%. Los casi 10 euros que cuesta una entrada media en los cines de España se reparte, descontando impuestos más el 2% que se lleva la SGAE, en un 50% para los exhibidores, un 30% para los productores y un 20% para los distribuidores.

Todos los actores del sector deberían tener en consideración los datos extraídos de la Fiesta del Cine con el fin de reconducir una situación crítica. Deben aprender a convivir con la modificación de nuestra cultura social: ahora tenemos Internet, videojuegos, televisión por cable, películas a precios bajos por cortesía de Amazon y la venta ambulante, mayor oferta de parques temáticos, más facilidades para desplazarnos fuera de Madrid y hacer excursiones… Teniendo en cuenta esto deben volver a captar la atención de los usuarios, bajando el precio, sí, pero con esto no basta. Debe incrementarse la calidad de unas películas que toca mínimos históricos a cada año que pasa. Si el sector modifica su política suicida, si las administraciones públicas bonifican las expresiones de la cultura y si los ciudadanos colaboramos pagando un precio justo en lugar del todo gratis de las descargas, tal vez en un futuro vuelvan los cines de barrio. Y Vallecas recupere su esplendor.

Artículo publicado en La Hoja de Vallecas

07/11/2013 at 17:21 1 comentario

La Fiesta del Cine, la supervivencia del cine

 La Fiesta del Cine con sus entradas a 2,90 euros ha sido todo un éxito. Durante tres días las interminables colas de antaño han vuelto en torno a las taquillas para taquicardia del exiguo personal que las atiende, las butacas de la primera fila que tenían telarañas han alojado por fin el trasero de algún ejemplar ciudadano, los cinéfilos han derramado alguna lagrimita de emoción con la esperanza de que el séptimo arte no siga languideciendo y los ingresos se han disparado en relación a los obtenidos en días similares, a pesar de los descuentos de hasta el 70% por billete. El “todos contentos” origina una pregunta tan lógica como recurrida: ¿Es el elevado precio de la entradas de cine el que ha espantado al personal?

 Los datos son demoledores: 141 salas cerradas en toda España en apenas 15 meses, un 12% de puestos de trabajo perdidos en el sector y una caída de ingresos del 42% en solo un año. La respuesta del mundo del cine ante este desastre no ha sido de autocrítica, sino de autodestrucción, manteniendo los precios a niveles estratosféricos en relación a la disponibilidad económica del españolito de a pie en estos turbulentos tiempos. Después profundizaré a este harakiri del sector, pero el vil dinero no nos puede hacer olvidar que en el hundimiento del cine intervienen otras variables también importasntes:

  •  La calidad media de las películas se ha desplomado en cuestión de una década. Antes podías ir todas las semanas al cine y ver un largo de altos quilates, mientras que en la actualidad para ir una vez al mes te puede costar un riñón encontrar un título sugerente. Remakes sin ideas, secuelas palomiteras e infinitas películas para el público infantil predominan en una cartelera marcada por la falta de ideas, la ausencia de ingenio y por la pérdida de directores y actores de gran carisma que no han encontrado reemplazo. Buena muestra de ello es que, incluso en casa, hayamos suplido el visionado de largometrajes por el de series. Son más cortas y tienen más categoría.
  • Ir al cine ha dejado de ser un acontecimiento social. El centro de Madrid estaba plagado de cines de enorme encanto y era impagable darte un paseo por la Gran Vía un domingo por la tarde, tomar el sol en la Plaza de España, merendar un chocolate con churros en San Ginés y ver una película en alguno de esos templos del séptimo arte. En 2013, la inmensa mayoría de esos cines han sido sustituidos por las clónicas tiendas de H&M o Mango, y en el mejor de los casos, por glamurosos teatros de musical-trampa para el turista. Ahora el mando lo ostentan los multicines alojados en los grandes centros comerciales del extrarradio con carteleras casi idénticas, repleta de dibujos para engatusar a familias con niños que entre las entradas, las palomitas y la compra del Carrefour se dejan medio sueldo.

  • El cine ha sido minimizado por la competencia. Había tiempos en los que ver la última película de Paul Newman y Robert Reford era prácticamente la única forma de disfrutar el tiempo de ocio, o, si acaso, ver al Atleti empatar en el Calderón. En pleno siglo XXI, en la era de Internet, tenemos a nuestra disposición miles de opciones: ver el fútbol en la tele por cable, jugar con la Wii con los colegas, tragarnos dos temporadas de Lost del tirón o llevarnos a nuestros sobrinos a un parque temático. O quedarnos toda la tarde revisando el Facebook porque, no lo olvidemos, somos cada vez menos sociales. E ir al cine ha sido tradicionalmente una actividad de grupo.

  • Las descargas de internet han ampliado las posibilidades de visionar cine y la respuesta del universo cinematográfico ha sido la nada absoluta. En vez de aprovechar las nuevas tecnologías para ofrecer a los clientes productos económicos, SGAE y acólitos se han empeñado en intentar poner puertas al campo con reglas como la Ley Sinde destinadas al fracaso. Tan necesario y lógico es que la cultura no puede ser totalmente gratis (detrás hay creadores que no viven del aire) como que tenga precios competitivos y esté al alcance de cualquiera.

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 Si unimos los factores antes enumerados al escandaloso precio de las entradas, podemos cuantificar con dos dígitos la pérdida de asistentes a los cines durante los últimos años hasta llegar a la hecatombe del pasado junio, cuando se pulverizó la peor recaudación de la historia en un 30%. Comparamos estos datos con los resultantes de la Fiesta del Cine a la que se sumó el 90% de los complejos de España: cerca de 850.000 espectadores en las jornadas de lunes y martes, llegando a ser un 900% más que el mismo día de la semana anterior con el precio habitual. Evidentemente este desbordamiento de la pasión no se mantendría en el caso de que se normalizara una tarifa asequible de forma permanente, porque desaparecerían los factores “novedad” y “protesta” que han movilizado en parte a los ciudadanos; pero a buen seguro favorecería un fuerte crecimiento de la cultura del cine al igual que el lowcost aéreo ha permitido a muchas personas con pocos recursos económicos conocer otros países. Teniendo en cuenta que:

  • El precio de la entrada en España está por encima de la media europea en términos comparativos con los salarios. En Madrid sale más caro ir al cine que en París, Berlín, Bruselas, Viena, Dublín, Estocolmo, Lisboa, Oslo, Helsinki, Luxemburgo… o Nueva York.

  • Por decisión del Gobierno del PP, el iva cultural se igualó con el tipo máximo: el 21%. En Francia y Alemania se paga el 7%, en Portugal el 13%, en Holanda el 6%, Irlanda el 9%… o en Noruega un 0%. Y, paradojas de la vida, ver un partido de fútbol en España supone el pago de un iva reducido del 10%.

 ¿Y quién se queda con los casi diez euros que cuesta ya una entrada en muchas salas de España? Pancho Casal lo resume perfectamente en su blog en una entrada que, aunque un poco antigua, tiene vigencia. Simplificando y dejando aparte el iva y el pertinente 2% que se lleva la SGAE, alrededor del 50% queda en manos de los propietarios de los cines, el 30% a disposición de los productores de la película y el otro 20% para los distribuidores. 

 ¿Hay salida para el mundo del cine? Por supuesto. Es necesario un nuevo modelo cimentado en la calidad de las películas en contraposición a las morrallas infumables que las grandes productoras obligan a proyectar a cambio de los derechos del Avatar de turno; un compromiso de los propietarios de los cines a moderar las tarifas paralelamente a la minimización de la distribución que tanto encarece los productos en todos los sectores de la economía; que el Estado entienda que la cultura es un pilar básico de la condición humana que no puede gravarse con un 21%; y, mirándonos al ombligo, que llegado el caso de que podamos ir barato al cine, lo hagamos y no nos conformemos con descargarnos las películas en casa.

23/10/2013 at 22:12 1 comentario

Las (mis) diez novelas históricas para devorar

La novela histórica es un género literario en ebullición que cada día recluta a legiones de adeptos. Los grandes faraones egipcios, Julio César y otros emperadores romanos, conjuras de palacio en la Edad Media… rara es una visita a cualquier librería en la que entre los bestsellers no aparezca alguna obra que verse sobre estos temas. El secreto del éxito radica en su función dos por uno: a la par que nos divertimos aprendemos historia, aunque siempre en función del rigor desempeñado por el autor de turno. A continuación comparto con vosotros diez títulos variados que me marcaron personalmente, combinando algunos grandes clásicos de la literatura universal con títulos más recientes que también merecen un reconocimiento.

Portada de El Cid, de José Luis Corral

10. El Cid (José Luis Corral, 2000). Profesor universitario de Historia Medieval, José Luis Corral ha plasmado sus conocimientos en una buena colección de libros de historia y novelas muy amenas. Con Numancia vibramos con la valentía de aquellos héroes celtíberos que durante muchos años derrotaron a las legiones romanas invasoras, pero su obra más aclamada narra la excitante vida de Rodrigo Díaz de Vivar, ese caballero castellano del que en plena reconquista se decía que ganaba batallas hasta muerto. De acción frenética (quizás demasiado) pero con personajes muy cuidados, el autor desarrolla la historia tras haberse documentado en más de cien libros.

  • 9. Pompeya (Robert Harris, 2003). Normalmente la novela histórica proyecta su foco sobre un personaje histórico como gancho para captar más público, pero en otras ocasiones la excusa es un acontecimiento especial. Es el caso de Pompeya y la recreación de los días previos a la erupción del Vesubio. Robert Harris acierta a mostrarnos la sociedad romana del primer siglo a.C. y las intrigas políticas habituales de la época desde los ojos de un joven ingeniero, en mitad del opresivo ambiente por la inminente catástrofe que se avecina.
  • 8. Ramsés (Christian Jacq, 1995–1997). Este egiptólogo francés con más de 30 obras a sus espaldas no es precisamente santo de devoción de los puristas del género. Dicen que es poco riguroso y de pluma excesivamente comercial. Puede ser. Incluso yo añadiría que no escribe demasiado bien. Y, sin embargo, sus libros hechizan desde la primera línea con grandes dosis de acción y el ir y venir de personajes que al final tendrán su peso en la historia. La pentalogía de Ramsés es tan cautivadora como su propio protagonista, un faraón casi centenario que tuvo más de 150 hijos y a quien debemos buena parte del legado artístico hoy vivo en Egipto.
  • 7. La Dama del Nilo (Pauline Gedge, 1977). La inmensa mayoría de las novelas históricas son retratos de la vida de grandes personalidades masculinas. Sin acceso al poder político, vetadas por las religiones y sin posibilidad de participar en alguna gran batalla militar, la mujer ha sido la gran damnificada durante milenios. Seguramente la primera gran fémina que se nos viene a la cabeza es Cleopatra, olvidándonos injustamente de la faraona que gobernó 1.600 años antes. Pauline Gedge compone un perfil magistral de la vida de Hatshepsut, la adolescente que tuvo que administrar el reino más importante del mundo batallando contra los enemigos naturales de su pueblo y, peor aún, contra la rebelión de los que no aceptaban que una mujer les liderara.

Fotograma de El Nombre de la Rosa. Sean Connery y Christian Slater

  • 6. El Nombre de la Rosa (Umberto Eco, 1980). Todo un clásico de la literatura universal llevado con éxito al teatro y al cine bajo la batuta de Jean-Jacques Annaud, con Sean Connery y Christian Slater como protagonistas. Una novela de misterio precursora en las narraciones conspirativas en el seno de la Iglesia que tanto abundan en nuestros días, aunque centrada en los crímines sucedidos en una pequeña abadía. Extraordinariamente escrita, aunque a veces difícil de seguir, contiene un buen ramillete de diálogos y frases memorables. “Son hermosos los pechos que apenas sobresalen”, decía Guillermo de Baskerville (o sean Connery). “Que tranquila seria la vida sin amor, Adso, que tranquila y que insulsa”…
  • 5. Los Tres Mosqueteros (Alejandro Dumas, 1844). Otra perla de la literatura mundial y desde luego de las más conocidas por el gran público español gracias -aunque sea un poco patético decirlo- a la serie de dibujos animados D’Artacan y los Tres Mosqueperros. D’Artagnan es un joven de provincias que se dirige a París con el sueño de servir al rey Luis XIII y pronto conocerá Athos, Porthos y Aramis, con los que sellará un pacto de amistad y patentará la frase “Todos para uno y uno para todos”. Las curiosas andanzas de los protagonistas, el incorruptible sentido del honor que emanan y las refriegas palaciegas resueltas con luchas de espadachines lo convierten en un libro de ‘chapeau’.
  • 4. Los Episodios Nacionales (Benito Pérez Galdós, 1872-1912). Había que incluir a un autor clásico patrio en este ranking y quien mejor que Galdós, autor de 46 novelas históricas agrupadas con el título de Episodios Nacionales y que reflejan la España de gran parte del siglo XIX. A través de personajes ficticios vamos descubriendo la guerra de independencia contra los franceses, las guerras carlistas, las agitadas regencias de la época y mucho más, siempre con una descripción afinada de la historia. El estilo puede resultar complicado para el lector actual en un principio, pero terminará idolatrando este tesoro de nuestra literatura.
  • 3. Alexandros (Valerio Massimo Manfredi, 1998). Muchas son las novelas que han retratado la vida repleta de matices del primer gran conquistador del mundo, Alejandro Magno. Recomendables son las lecturas de los clásicos Gisbert Haefs y Mary Renault, pero me quedo con la trilogía del escritor y arqueólogo italiano Manfredi, quizás menos rigurosa pero más encantadora. La enorme personalidad que exhibía el gran emperador macedonio queda fielmente reflejada en esta espléndida terna de libros, en la que vibramos a más no poder con la marcha hacia los confines del mundo conocido de un un hombre que además de brillar en el arte de la guerra, supo adaptarse a los pueblos sometidos. Tan apasionante vida y tan magnífica propuesta narrativa del autor transalpino merece una lectura.
  • 2. Africanus (Santiago Posteguillo, 2006-2009). Este profesor universitario valenciano consiguió con su trilogía sobre Publio Cornelio Escipión un hito al alcance de muy pocos: elevarlos a la categoría de bestseller tratándose de su bautizo como escritor. La Segunda Guerra Púnica es el escenario del enfrentamiento entre Aníbal y sus huéstes de elefantes, y la todopoderosa Roma, que derrota tras derrota se encomienda al general Escipión para evitar su destrucción a manos cartaginesas. La profundidad de los antagonistas protagonistas, las batallas milimétricamente descritas y la compleja evolución de la historia página a página -en particular las luchas internas que deben superar en sus senados-, convierten a esta obra en una referencia del género, en particular un libro final absolutamente maravilloso que refleja el declive de las vidas de dos de los personajes más apasionantes de la historia.
  • Sinuhé el Egipcio, de Mika Waltari
    1. Sinuhé el Egipcio (Mika Waltari, 1945). Un libro único, maravilloso, irrepetible. Un médico real en el exilio nos cuenta en primera persona sus pericipecias en la corte de Akhenaton, el primer faraón monoteísta, el “faraón hereje”, presentándonos no solo un fiel retrato de la sociedad egipcia de la época, sino también de Creta, Babilonia y otros pueblos vecinos. Lloramos con el descenso a los infiernos del bueno de Sinuhé, reímos con las meteduras de pata del esclavo Kaptah, un Sancho Panza bastante peculiar; sufrimos con la incompresión hacia Akhenaton, descubrimos la fugacidad del célebre Tutankhamon… Una obra de las que te agitan el corazón. Imprescindible.

    ¿Estáis de acuerdo con estos títulos? ¿Cuáles me recomendáis?

    17/10/2013 at 17:51 Deja un comentario

    The Company Men: La crisis en versión ejecutivo

    El desempleo nunca es gusto para nadie pero hay dos maneras de asimilarlo. Puedes concebirlo como un punto y final a una vida forjada por y para el trabajo, como un desplome a la nada más absoluta tras años y años dándolo todo por una empresa que te ha facilitado una enorme casa con jardín y un Porsche de impresión. Los más optimistas prefieren considerar el despido no como un fin, sino un principio; la posibilidad de una nueva convicción vital que te permita atender a tu familia y tus amigos por encima de todo, tal vez jugando con tu hijo al baloncesto en la canasta de casa y no al golf en ese club tan elitista al que pertenecías. Entre estos polos se mueve el primer largometraje de John Wells, que no puede venir más a cuento que en estos tiempos que corren en los que la lista de parados se dispara y demasiadas grandes empresas salen fortalecidas de la crisis económica.

    Tommy Lee Jones en un fotograma de The Company Men

    Tommy Lee Jones en un fotograma de The Company Men


    Muchas películas anteriores habían profundizado en el drama del paro pero pocas habían dirigido su mirada hacia los ejecutivos que son obligados a pasarse al lado oscuro. The Company Men narra la historia de tres peces gordos de una gran empresa astillera que creían saborear las hieles del triunfo: motivación profesional con las mejores vistas del ‘skyline’ de Boston, una vida repleta de lujos y caché social. Pero estos tres pilares básicos en la existencia de estos directivos se desplomaron a la vez que recibían la notificación de que debían buscarse otro trabajo. El ansia de los mercados y el poder de los accionistas habían acabado con sus fulgurantes carreras como antes habían dejado en la estacada a miles y miles de empleados rasos. Pensaban que a ellos nunca les tocaría, pero se equivocaban. Sus mundos vestidos de traje y corbata, de cenas fuera de casa y mesas valoradas en 16.000 dólares habían desaparecido. Les daba la bienvenida una nueva realidad más amarga, presentada por agencias de recolocaciones con jovencitas sin rubor a dar lecciones a los veteranos ‘gallitos’ y marcada por severos ajustes económicos.

    Hay quien intenta amoldarse a la nueva situación y lucha por la supervivencia, se desprende de su deportivo, se muda con sus padres y se remanga para clavar tornillos si es necesario, haciendo de tripas de corazón. Y hay quien nunca puede asimilar ese vacío que invade su alma y es capaz de deambular trajeado por la ciudad durante todo el día maletín en mano para que sus vecinos no crean que ha perdido su posición. The Company Men muestra, pues, una conexión entre el mundo de los ‘tiburones’ financieros y la realidad del pobre arreglista autónomo que debe trabajar los domingos para acabar en plazo la remodelación de la casa de la que depende su pan. Es un perfecto escaparate de la frialdad con la que se ejecutan las grandes decisiones en el ámbito empresarial y cómo las personas buscan el reciclaje profesional y una redefinición familiar.

    Kevin Costner y Ben Affleck en un fotograma de The Company Men

    Kevin Costner y Ben Affleck en un fotograma de The Company Men

    Es curioso como una temática tan cercana como el desempleo se nos hace tan lejana en esta película. Es el precio de poner en la mirilla a personajes que, ¡oh pobrecitos!, pierden su Porsche o su exclusiva casa. Poco ayuda a la empatía con el espectador esta visión del problema, pero a la vez creo que aporta un aire fresco para hacer una composición de esta realidad latente desde todos los puntos de vista. El relato está bien llevado y cabalga con un ritmo frenético entre un cúmulo de detalles más que interesantes, no incurre en el melodrama y cuenta con la ventaja de ser representada por un elenco colosal de actores, con Tommy Lee Jones y Chris Cooper a la cabeza. La previsibilidad del desarrollo y el facilón desenlace –en especial la última escena- dejan un regusto un poco amargo, aunque no tanto para afear una cinta que bucea entre las cloacas de la economía del siglo XXI que tanto daño está haciendo.

    02/05/2011 at 21:49 Deja un comentario

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