Posts tagged ‘Marruecos’

Las 10 fotografías más impresionantes viajando por el mundo (I)

Crecí viendo las aventuras de Willy Fog, me eduqué girando miles de veces mi globo terráqueo y me gradué soñando con los innumerables tesoros que esconde nuestro planeta: las pirámides de Giza, las cataratas del Niágara, el cañón del Colorado, el Taj Mahal… Aquellos sueños son ahora una pasión. Por suerte he tenido la ocasión de visitar muchos destinos maravillosos que ahora quiero compartir con vosotros. Os presento, en orden inverso, las diez estampas correspondientes a otros tantos países que se me han quedado en la retina. Habrá muchas otras que merezcan estar incluidas en este decálogo, pero por desgracia están en la lista de pendientes de mi agenda. Si tenéis alguna sugerencia, estaré encantado de leerla en los comentarios.

  • 10. Mirador de Toompea (Tallín, Estonia)
    La capital medieval del Norte de Europa atrapa al viajero por la belleza de sus calles adoquinadas, las almenas que siluetean la ciudad vieja, la colorida plaza del Ayuntamiento y por una historia sacudida por el comunismo y los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Observar desde las alturas la ciudad vieja es el colofón ideal para una villa que merece ser descubierta paso a paso, rincón a rincón.

    Imagen desde las alturas de Tallín

  • Vista de Tallinn

  • 9. Canales de Burano (Venecia, Italia)
    En ningún listado turístico puede faltar la ciudad del amor. Pero más allá de los impresionantes canales que vertebran el caso histórico de Venecia, de la impresionante Plaza de San Marcos o del romanticismo que inspira un paseo en góndola, quiero referirme a una pequeña islita de pescadores alejada de las rutas turísticas habituales que está a 45 minutos en barco. Se trata de Burano, un enclave hipnotizador con pequeños canales pincelados con casas de colores a sus orillas.

    Puente en la encantadora Burano, en las cercanías de Venecia
    Canal en Burano, Venecia

  • 8. Sultanahmet (Estambul, Turquía)
    Estambul es posiblemente una de las capitales con mejor perfil del mundo. Subir a la Torre Galata y ver el atardecer sobre la ciudad de las mil mezquitas o dar un paseo en barco por el Bósforo son de obligado cumplimiento para cualquier viajero, pero la grandiosidad en mayúsculas queda reservada para la explanada de Sultanahmet, con Santa Sofía a un lado y la Mezquita Azul a otro. Una escapadita nocturna, sin apenas turistas y con los templos iluminados, será toda una experiencia.

    Vista de la Mezquita Azul desde la explanada de Sultanahmet
    Vista nocturna de Santa Sofía desde la explanada de Sultanahmet

  • 7. Kasbah de Aït Benhaddou (Aït Benhaddou, Marruecos)
  • Las Kasbah son ciudadelas construidas al tradicional estilo marroquí, con adobe (paja mezclada con arcilla). Parece que con solo mirarlas se van a derrumbar cual castillos de arena, pero ahí siguen desde tiempos inmemoriales. La fortaleza mimetizada con el ocre de la montaña, el riachuelo arcilloso que la rodea y el pequeño oasis de verdor que la precede en este enclave a las puertas del desierto del Sáhara, convierten a Aït Benhaddou en todo un descubrimiento al sur de Marruecos.

    Sensaciones de Marruecos

    Kasbah de Aït Benhaddou, cerca de Ouarzazate
    Kasbah de Marruecos

  • 6. Plönlein (Rothesburg, Alemania)
    La animada e histórica Berlín y la atractiva y cervecera Múnich acaparan gran parte del marketing turístico de Alemania. Pero este país esconde toda una joya: la llamada Ruta Romántica, que a lo largo de 350 kilómetros presenta pintorescos pueblecitos, castillos medievales y paisajes excepcionales. La villa más reconocida es Rothesburg, cuyas empedradas calles con floridas casas de colores merecen todas sin excepción, una fotografía. Plönlein es el ejemplo de que los cuentos de hadas siguen existiendo en pleno siglo XXI.

    Mi diario de viaje en Alemania

    Rotemburgo, la capital de la Ruta Romántica

Para leer la segunda parte (puestos del 1 al 5) pincha aquí

07/04/2012 at 16:26 4 comentarios

Marruecos: Caramelos por sonrisas

Tiempo atrás tuve la oportunidad de viajar a Marruecos durante una semana como un turista occidental más, con mis gafas de sol recién adquiridas, mi cámara digital y a bordo de un 4×4 sólo accesible para los extranjeros. Sucumbí a la tentación del regateo en Marrakech, inflé mi estómago a base del típico ‘cous-cous’ y monté en dromedario en pleno desierto, con la túnica tradicional de los ‘tuaregs’ –los hombres de las dunas-. Hasta compré una alfombra. Vamos, lo que hace cualquier españolito que atraviesa el estrecho de Gibraltar.

Poblado del Atlas

Disfruté del precioso sur de Marruecos, con sus ciudades amuralladas hechas de adobe, sus frondosos oasis en medio de la nada y el espectacular desierto de arena fina. Pero el verdadero impacto del viaje, aquello que nunca se me olvidará, fue nuestra incursión por una zona menos turística del país. En las tierras próximas al Atlas, allá por donde no hay carreteras -apenas un camino empedrado que las explotadas mulas a duras penas pueden recorrer -, las casas se caen a pedazos, el teléfono no existe y la corriente eléctrica es todo un lujo.

La miseria de nuestro vecino africano es común a todas sus regiones, sin excepción. Pero ésta se mastica especialmente en las zonas menos turísticas. Las ciudades, atestadas de occidentales, son caóticas pero son observadas de cerca por las fuerzas de seguridad, y se nota que los ciudadanos viven mal que bien gracias al euro. Al igual que en las hermosas playas. Pero esta máscara queda destruida a partir de la cordillera del Atlas

Para ver el artículo completo y más fotos pincha aquí

27/09/2010 at 16:35 Deja un comentario


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