Posts tagged ‘Vallecas’

Un Rayo de solidaridad

La Liga de las estrellas, aquella cuyos clubes en el último verano se gastaron casi 500 millones de euros en fichajes, los mismos que deben 738,5 millones a Hacienda, no destaca por su compromiso social. Copan las secciones de deportes de los Telediarios con interminables crónicas de los entrenamientos y reiterativas ruedas de prensa, pero no es habitual ver a los Messis o Cristianos de turno implicarse a fondo con los más necesitados. En esa burbuja elitista con paredes de oro hay un grupo de profesionales que, conocedores del origen humilde del club en el que militan y su grado de penetración entre las clases más bajas, ha dado un paso adelante para revertir aunque sea una pequeña parte del beneficio que obtienen en esa sociedad tan depauperada por la crisis económica. Naturalmente hablamos del Rayo Vallecano, el único equipo de barrio de la Primera división.

El Rayito cuenta con el segundo presupuesto más bajo de la categoría (18 millones, por 520 que tiene Real Madrid o 509 el Barcelona), pero encabeza la clasificación de la solidaridad. El caso más sonado y que proporcionó al club madrileño resonancia internacional fue el auxilio de Carmen, una vecina del barrio de 85 años de edad y más de 50 bajo ese mismo techo, que fue desahuciada en el mes de noviembre con un desproporcionado despliegue policial al no poder afrontar su hijo el pago de un préstamo de 70.000 euros que tenía a la casa como aval. “Nosotros no nos vamos a quedar parados, vamos a ayudar a esa señora. Dentro de nuestras posibilidades vamos a ayudarle y a echarle una mano para que encuentre un sitio para que pueda vivir dignamente y no se sienta sola”, proclamó el entrenador del Rayo, Paco Jémez, un férreo zaguero que en sólo dos temporadas dejó huella como futbolista en Vallecas y que ahora, desde el banquillo, ha elevado al equipo a otro nivel con un fútbol ofensivo y muy vistoso.

Carmen, la vecina desahuciada de Vallecas y auxiliada por la plantilla del Rayo Vallecano

La alarma social que despertó este caso sacudió los cimientos del barrio y del propio club. Paco se comprometió a pagar el nuevo piso en alquiler de la anciana, aunque finalmente la afectada se conformó con el nada desdeñable cheque de 21.109 euros generado por el Rayo a través de una fila cero en la que colaboraron 159 personas y entidades. Carmen, abrumada por las interminables muestras de cariño recibidas en Vallecas y atesorando un orgullo encomiable, decidió devolver la mitad del cheque para que otra persona con urgencias vitales pudiera disfrutar de la generosidad de tanta gente. La cadena de la seguridad completó un nuevo eslabón con los 10.000 euros que el Rayo recuperó y que tuvo como destinatario a Wilfred Agbonavbare, un portero nigeriano que en los seis años que defendió los colores franjirrojos (1990-96) se convirtió en un referente por su buen hacer entre palos, su simpatía con la afición y una adaptación al populoso barrio como si hubiese nacido en la Avenida de la Albufera.

Al gran ‘Willy’ no le sonrió la vida. El cáncer de su mujer le obligó a gastarse todos los ahorros generados en su etapa profesional, de por sí no muy cuantiosos porque por entonces los millonarios no frecuentaban el mundo del fútbol y mucho menos en un equipo modesto. La enfermedad más temida no sólo se conformó con segar la vida de su esposa sino que decidió depositar sus tentáculos en el propio ya ex futbolista, que sobrevivía trabajando en una empresa de mensajería y entrenando puntualmente a porteros en equipos de Regional. Este pasado mes de enero y cuando empezaba a agonizar en la cama de un hospital, a sus 48 años, el Rayo emprendió una lucha contra el reloj para conseguir que sus tres hijos pudieran coger un avión desde Nigeria y ver una última vez a su padre tras una larga década sin haber mantenido contacto. El pasaje y la manutención corrió de cuenta del club pero, por desgracia, problemas con los visados provocaron que no llegaran a tiempo a Madrid. Sólo pudieron asistir al velatorio.

Wilfred, un portero recordado en el Rayo Vallecano

El compromiso del Rayo se ha manifestado en diversas ocasiones con pequeños gestos pero de enorme simbolismo. Fue el primer club que se adhirió a la reciente iniciativa lanzada por la Federación Estatal de Gais, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales, para que los futbolistas profesionales lucieran cordones arcoíris en sus botas para celebrar el Día contra la homofobia, el 19 de febrero, reivindicando la diversidad sexual, haciendo que los estadios, vestuarios y gradas sean espacios “libres de violencia o discriminación contra la diversidad sexual. Sin olvidar el apoyo al fútbol base de la Comunidad de Madrid y cómo el club ofreció a un histórico de la región, el C.D.Aviación, el disfrute gratuito de sus instalaciones para que los niños pudieran jugar al fútbol todos los sábados después de que fueran desahuciado de sus terrenos de toda la vida en el barrio de Carabanchel. Solidaridad entre entidades enraizadas en el Madrid más obrero.

Tampoco es habitual que jugadores profesionales con unos notables emolumentos abracen una huelga general. No diremos que secundaran la convocada por los principales sindicatos en septiembre de 2010 contra el Gobierno de Zapatero y su reforma laboral, que es mucho decir, pero sí fueron sensibles a las demandas de no pocos aficionados que veían un dislate como el emblema del barrio hacía oídos sordos ante unas políticas que condenaban a miles de personas a la precariedad, máxime cuando los propios futbolistas estaban viviendo en sus propias carnes la incertidumbre de no cobrar en los últimos y turbulentos tiempos de María Teresa Rivero como presidenta. Aquel día el Rayo se convirtió en el único club en suspender los entrenamientos. Un gesto más que retrata a un club que necesita de los suyos, de a afición, del pueblo, para sobrevivir.

Artículo publicado en La Hoja de Vallecas

06/03/2015 at 21:57 Deja un comentario

Cuando la Fiesta del Cine se acabó en Vallecas

Los pasados días 21, 22 y 23 de octubre se celebró en España con sobresaliente éxito la Fiesta del Cine, un evento organizado por el 90% de las salas existentes en el país con un reclamo comercial ajustado a estos tiempos de crisis: entradas a 2,90 euros. Más de un millón y medio de personas se beneficiaron de una iniciativa que significó un brutal incremento de la asistencia en relación al mismo periodo de la semana anterior: un 663%. Estas cifras han servido para reabrir el debate de si podría impulsarse este sector en declive con precios más bajos. Y a nivel local nos preguntamos ¿podría Vallecas recuperar alguno de los antiguos cines que daban esplendor a sus calles?.

En los tiempos dorados del cine nuestro barrio llegó a albergar más de 5.000 butacas a disposición de los vecinos. Llegaba el fin de semana y los alrededores de la Avenida de la Albufera se convertían en un hervidero de viandantes que no encontraban mejor ocupación que visionar algunos de los grandes clásicos del cine universal protegiéndose de las inclemencias meteorológicas y tomarse un chocolate con churros en alguno de los múltiples bares colindantes. Todas estas inolvidables salas, cada una con su personalidad, fueron desapareciendo paulatinamente hasta quedarse en la nada absoluta. Los grandes carteles copados por John Wayne, Gary Cooper, Marilyn Monroe y otras estrellas del celuloide, han dado paso a cadenas de supermercados, hostelería o gimnasios. En otros casos los edificios no han encontrado comprador y se mantienen en estado ruinoso desde hace décadas, toda una agónica metáfora paralela a la evolución del propio séptimo arte.

Hasta los más jóvenes del barrio han oído hablar del emblemático Cine París, a pesar de haber cerrado sus puertas hace 25 años. Sus casi 2.000 butacas fueron arrancadas para erigir un salón de bodas pero nos queda el consuelo de que todavía hoy al parque que le rodea y a esa zona del barrio de San Diego la conocemos por su nombre. Peor suerte corrió el otro ilustre cine de Vallecas, el Bristol, también cerrado en 1988 y que desde entonces permanece en pie a duras penas a la vera de la M-30 con unas letras de “C I N E” en lo más alto de la fachada cuyo tono dorado se ha apagado para certificar el fin de una época. Una empresa de juegos anunció que remodelaría el edificio para abrir un bingo, pero el proyecto se quedó en una pancarta que terminó esfumándose para dar paso a un uso temporal por parte de miembros del movimiento okupa.

Otros muchos cines convivían con éxito en el barrio. La mayoría siguiendo los parámetros de la época: salas muy grandes y proyectando películas en sesión continua. ¡Qué mejor forma para pasar la tarde que visionar dos filmes del tirón! El Río aún conserva parte de su patio de butacas y de su corazón cinematográfico, incluidas máquinas de proyección, en una suerte de museo no oficial. Durante un tiempo fue usado como local de ensayos por la Compañía de Teatro Clásico Nacional. Eran tiempos de éxito ante la dificultad para acceder a nuevas forma de ocio que nos han deparado las nuevas tecnologías. Los cines brotaban como las setas: el Jimeno, el San Diego, el Avenida, el Venecia, los Goya -que antes de su definitiva extinción probó suerte con el género X-. Pero llegó la crisis en el sector por el cambio en los hábitos sociales. En el año 2000 se cerró el último cine tradicional del barrio, el Excelsior, seguido en tan lamentable suerte por los multicines del centro comercial La Albufera y, ya en 2011, los Yelmo Cineplex de Madrid Sur.

Hoy en día si queremos disfrutar de una bonita velada de tarde en un cine debemos desplazarnos casi irremisiblemente al centro de Madrid o bien utilizar el transporte privado para irnos a las superficies comerciales de la periferia. Cerca del corazón de Vallecas debemos conformarnos con los Cinesa de Méndez Álvaro, que cuenta con un aparcamiento de pago muy limitado y que en caso de dejar el coche en la calle nos obliga a comprar un tique por ser zona de estacionamiento regulado. Más lejos aunque bien comunicados por Metro tenemos los multicines del centro comercial más grande la capital, La Gavia. Y podemos darnos por afortunados: Madrid ha perdido 470 cines en 40 años, sobreviviendo sólo 30 salas. La respuesta del mundo del cine ante este desastre no ha sido de autocrítica, sino de autodestrucción, manteniendo los precios a niveles estratosféricos en relación a la disponibilidad económica del españolito de a pie en estos turbulentos tiempos.

El precio de la entrada en España está por encima de la media europea en términos comparativos con los salarios. En Madrid sale más caro ir al cine que en París, Berlín, Bruselas, Viena, Dublín, Estocolmo, Lisboa, Oslo, Helsinki, Luxemburgo… o Nueva York. Por si esto fuera poco, el Gobierno del PP ha elevado el iva cultural del 8 al 21%. En Francia y Alemania se paga el 7%, en Portugal el 13%, en Holanda el 6%, Irlanda el 9%… o en Noruega un 0%. Y, paradojas de la vida, ver un partido de fútbol en España supone el pago de un iva reducido del 10%. Los casi 10 euros que cuesta una entrada media en los cines de España se reparte, descontando impuestos más el 2% que se lleva la SGAE, en un 50% para los exhibidores, un 30% para los productores y un 20% para los distribuidores.

Todos los actores del sector deberían tener en consideración los datos extraídos de la Fiesta del Cine con el fin de reconducir una situación crítica. Deben aprender a convivir con la modificación de nuestra cultura social: ahora tenemos Internet, videojuegos, televisión por cable, películas a precios bajos por cortesía de Amazon y la venta ambulante, mayor oferta de parques temáticos, más facilidades para desplazarnos fuera de Madrid y hacer excursiones… Teniendo en cuenta esto deben volver a captar la atención de los usuarios, bajando el precio, sí, pero con esto no basta. Debe incrementarse la calidad de unas películas que toca mínimos históricos a cada año que pasa. Si el sector modifica su política suicida, si las administraciones públicas bonifican las expresiones de la cultura y si los ciudadanos colaboramos pagando un precio justo en lugar del todo gratis de las descargas, tal vez en un futuro vuelvan los cines de barrio. Y Vallecas recupere su esplendor.

Artículo publicado en La Hoja de Vallecas

07/11/2013 at 17:21 1 comentario


Follow Reflexiones en lontananza on WordPress.com

Actualizaciones de Twitter

Categorías

Archivo

Entradas recientes


A %d blogueros les gusta esto: